Yago Lamela, el rey español de la longitud, nos ha dicho adiós. D.E.P

No estaba acostumbrado Ivan Pedroso a que le hiciesen sombra en su especialidad, máxime cuando poseía, y posee el récord no oficial de salto de longitud con 8.96 metros. Sin embargo, aquel año 1999 un chaval español de apenas veintidós años y no demasiado conocido hasta ese momento (8.12 metros era su carta de presentación) estaba destinado a ponerle las cosas muy muy difíciles. Ese año, había quedado fijado en la agenda de muchos pues Sevilla se preparaba para acoger la séptima edición del Campeonato del Mundo de atletismo al aire libre. Nombres como Abel Antón, Niurka Montalvo o Reyes Estévez sonaban con fuerza para optar a medalla (y no decepcionaron ni mucho menos).

Salvo contadas excepciones España no suele colarse en la élite mundial del atletismo por lo que irrupciones así generan la atención de todos los medios. En marzo de ese mismo año, Maebashi, en el corazón de Japón, acogía también su cita mundial pero en pista cubierta y el favorito sin ninguna duda era el propio Pedroso. Pero nadie contaba con lo que iba a suceder. Ese chaval español de 8.12 metros, pelo largo y llamado Yago Lamela, se iba nada más empezar por encima de los ocho metros a sólo dos de su plusmarca personal. Parecía que el cubano había asegurado el oro con 8.46 pero como aviso, el propio Yago se coloca primero en 8.29 y justo después en un increíble 8.42. Y por si no fuera poco hasta ese momento, el desenlace resulta espectacular. Ivan Pedroso se ve forzado a realizar un gran salto de 8.62 y Yago Lamela no lo es menos y sube hasta 8.56 destrozando todos los récords de España y convirtiéndose en plusmarquista europeo de la prueba durante diez años. Y lo más importante, subcampeón del mundo a un suspiro de derrotar al especialista absoluto de la disciplina.

Su idilio debía continuar. Y así fue. Como aperitivo para Sevilla y con 8.36 se coronaba sobrado Campeón de Europa sub 23. Y por fin, llegaba el Campeonato del Mundo al aire Libre en la ciudad del Guadalquivir. Y debo decir que si escribo estas lineas es porque mis primeros recuerdos del atletismo los tengo en aquel Mundial, primero con Abel Antón tocando el cielo en la prueba de Maratón, y justo después con el concurso de Yago Lamela en salto de longitud, simplemente impecable con 8.09 como peor salto y un enorme 8.40 para alzarse finalmente con la plata. Pedroso volvió a ser demasiado pero yo vi por la tele aquel duelo y sabías que cada salto iba a ser mejor que el anterior. Esa sensación ya vale por estos párrafos.

A partir de ahí, su carrera, siempre arriba, estuvo jalonada de grandes resultados pero las lesiones y la mala suerte se cebaron con él, principalmente en los juegos olímpicos donde no pudo brillar en ninguna de sus dos citas tanto en Sidney como Atenas. Todo se tornó en una verdadera tortura de operaciones y recuperaciones fallidas que acabaron con su retirada definitiva en 2009. Las palabras depresión y ansiedad se instalaron en su vida que finalmente ha terminado ayer, 8 de mayo de 2014. Una tremenda lástima y una gran pérdida de un referente en el atletismo español. Desde aquí le decimos adiós.

DAVID ABELLÁN FERNÁNDEZ

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