Rincón del tenis (I): El día que Félix Mantilla arrasó a Roger Federer

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El tenis es un deporte de esos tendentes a robarle las tardes al español medio. Quien más quien menos, alguna vez nos han hecho perder una tarde de estudio o nos haN sacado de la siesta porque se estaba fraguando algún duelo en la pista de turno. La llegada de los años 90 y una nueva generación de jugadores y jugadoras, aupó al tenis español a cotas que apenas habían sido alcanzadas desde los tiempos de Manolo Santana, Andrés Gimeno o Manuel Orantes. Pasando por Arantxa Sánchez Vicario, que en 1989 ganó el primer torneo de Grand Slam para España en bastantes años, hasta el dominio férreo de Rafa Nadal en la última década han pasado unos cuantos tenistas y momentos interesantes e incluso épicos, que se han grabado en mi retina y que quisiera ir compartiendo de vez en cuando.Continue Reading

Guillermo Vilas. El Toro de las Pampas

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Considerado el mejor tenista argentino de todos los tiempos, y uno de los mejores tenistas de la historia a nivel mundial, en especial por sus increíbles porcentajes de victorias en sus mejores años, añadiendo una racha de partidos sin conocer la derrota que se mantuvo vigente durante casi treinta años, Guillermo Vilas, conocido como “el toro de las Pampas” en su país, ha sido todo una leyenda en el tenis y un ejemplo para las juventudes argentinas. Continue Reading

Nadal conquista América y vence en el U.S Open

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Lo de este chico agota ya todos los calificativos existentes. ¡Madre mía! Como un ciclón apareció Rafa Nadal anoche (hora española) en la pista Arthur Ashe para hacer las delicias del respetable y dicho sea de paso llevarse al zurrón el U.S Open, la meca de la pista rápida. Sí, esa pista lisa que los expertos llaman DecoTurf y que teóricamente penaliza el juego de Rafa.Continue Reading

Ocho veces Rafael Nadal

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Ya quedan pocos calificativos para definir a Rafa Nadal como tenista y si pensamos en su trayectoria en Roland Garros, ahí sí que no queda ninguno. Es el Rey del polvo de ladrillo francés. Y no es una apreciación subjetiva, que también, porque da gusto verle jugar con ese aparente esfuerzo sobrehumano que acompaña a cada punto y esos efectos dentro-fuera-dentro que levantan al espectador, sino que los datos así lo confirman.Continue Reading

Una mirada desde dentro al Open de Tenis de Madrid

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En Con D de Deporte no dejamos pasar una oportunidad de presenciar cualquier evento deportivo que este dentro de nuestro alcance. Aprovechando la ocasión de que la élite del Tenis mundial se deja ver por la capital de España, hemos decidido acercarnos a presenciar el despliegue físico de las mejores raquetas del circuito internacional. Así pues, intentaré en este espacio relatar las experiencias y los partidos que hemos podido vivir en directo.Continue Reading

Gastón Gaudio. El Gato

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Gastón “El Gato” Gaudio será recordado por ser el tercer argentino que logró conquistar un Grand Slam en singles, detrás de Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini, concretamente Roland Garros en el año 2004, pero también por ser una persona con  un buen sentido del humor y a la vez un pesimista exacerbado que le llevaría a protagonizar situaciones cuanto menos curiosas sobre una pista de tenis. Gaudio poseía un  gran talento con la raqueta. De esta forma llegaría a conseguir un gran número de victorias, en ocasiones inesperadas, e incluso alcanzaría los primeros puestos del ranking de la ATP. Si bien, estas victorias no las podría consagrar con la consecución de torneos de gran entidad, salvo aquella brillante excepción del Gran Slam de Roland Garros conseguido en 2004. La raíz de este hecho puede quizás deberse a su mentalidad, tan cambiante en situaciones de tensión como los partidos importantes de un gran torneo, que le jugaría en ocasiones malas pasadas. Que podía haber conseguido un mayor número de torneos de gran entidad está más que comprobado. Si no, basta observar sus actuaciones en el Roland Garros de 2004 y en el Torneo Masters Series de 2005 para darnos cuenta del potencial con el que estaba dotado este magnífico jugador.

Gastón Norberto Gaudio nació el 9 de diciembre de 1978 en la localidad de Temperley, en la provincia de Buenos Aires. A temprana edad comenzó a desarrollar su talento en el tenis a la vez que alternaba su práctica con la del fútbol, pero fue en la primera disciplina en donde desarrollaría todo su talento. Desde pequeño comenzó a participar en torneos nacionales y a ocupar los primeros puestos en los mismos. Incluso llegaría a participar en algún torneo internacional, como por ejemplo el Mundial de Menores que se celebró en Japón, a la edad de 14 años. Sin embargo, con quince años, Gastón debía tomar una importante decisión: o bien dejaba el deporte para ponerse a estudiar y obtener una licenciatura para poder trabajar, o bien dedicarse al cien por cien a la práctica del tenis. Realizar las dos cosas a un nivel óptimo para progresar era algo impensable. Tras tener una importante conversación con sus padres, finalmente Gaudio decidió continuar en el deporte y pasar al siguiente nivel en la práctica del tenis. Tras varios años disputando torneos internacionales como amateur, sufriendo numerosos infortunios y teniendo que costearse sus propios viajes para acudir a los mismos, Gastón Gaudio se haría profesional en el año 1996 a la edad de 18 años.

Los éxitos de Gaudio comenzarían a llegar tras sólo dos años de haberse hecho profesional. Así, en el año 1998 se alzaría con su primer título, el Future Nº 2 español. Ese mismo año lograría además conquistar dos Challengers, torneos de menor rango en la escala internacional. Serian el de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia y el de Santiago de Chile. Al año siguiente se alzaría con un par de Challengers más, los disputados en Niza en Francia y Espinho en Portugal. Según avanzaba su andadura en los circuitos, su desempeño en los torneos de mayor renombre iba en aumento. Así, en el año 2000 alcanzaría la final en el torneo de Stuttgart, en ese momento torneo ATP 500, y los cuartos de final en el Masters 1000 de Montecarlo, y se alzaría con un nuevo Challenger, esta vez el de Brunswick, Alemania. Al año siguiente alcanzaría la final en el ATP 250 de Viña del Mar, Chile, así como de nuevo unos cuartos de final en un Masters 1000, esta vez en el torneo de Miami. En el año 2002 conseguiría por fin un torneo ATP 500 y lo haría en dos ocasiones, en el torneo Conde de Godó que se disputa en Barcelona y en el extinto Torneo de Mallorca, que ahora se lleva a cabo en Valencia, venciendo en éste último  la final al número uno del mundo en ese entonces, el australiano Lleyton Hewitt. En el año 2003 se colaría en el Top 20 del ranking mundial de la ATP al realizar buenos partidos en torneos importantes, como fue la victoria conseguida ante Juan Carlos Ferrero, por aquel entonces número 2 del mundo, en segunda ronda del Master 1000 de Cincinnati.

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La gloria esperaba a Gastón Gaudio en el año 2004. El Gato acudía a Roland Garros como número 44 del mundo siendo su mejor actuación en este torneo los octavos de final alcanzados en 2002. Sin embargo, en este torneo lograría llevar su tenis a un nivel superlativo, dominando el revés y teniendo una mentalidad ganadora constante. Años más tarde, Gaudio admitiría que tenía charlas casi diarias con su psicólogo, quien le explicaba que debía creer más en sí mismo y que así llegaría el éxito en ese torneo. Los números del Gato en partidos en los que se alcanzasen los cinco sets no invitaban precisamente al optimismo, ya que había ganado únicamente un partido de cinco que había disputado a cinco sets. Ya desde el inicio se veía que esta era una ocasión propicia para que Gaudio alcanzara el éxito, puesto que en su debut con Guillermo Cañas, también argentino, el partido debía interrumpirse por falta de luz en el quinto set y a la vuelta del mismo el Gato supo hacerse con la victoria. Su posterior rival era el checo Jiri Novak, en ese entonces número 14 del mundo. Este partido también debió extenderse hasta el quinto set, pero una vez más Gaudio demostró una gran resistencia y volvía a hacerse con la victoria. Estos dos partidos le llenaron de confianza y le inspiraron para seguir trabajando y seguir cosechando triunfos en este torneo.

Gastón Gaudio se vería las caras en tercera ronda con el sueco Thomas Enqvist, a quien vencería en cuatro sets y alcanzaría así los octavos de final, su mejor resultado en este torneo. Tras una primera semana muy buena, cualquiera podría pensar que el Gato había alcanzado su límite de juego, sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que Gaudio en lugar de ir a menos consiguió ir a más. Contra todo pronóstico y de manera magistral vencería al ruso Igor Andreev y al australiano Lleyton Hewitt, número 12 del mundo, así como remontar un 5-1 adverso en el segundo set a su compatriota David Nalbandian, número 8 del mundo para vencerle finalmente. Estos tres rivales cayeron en tan sólo tres sets. Como podrían imaginarse, la moral del Gato se encontraba por las nubes. Sin embargo, su rival en la final sería alguien a quien conocía muy bien y con quien tenía una rivalidad especial, su también compatriota Guillermo Coria, número 3 del mundo, que venía de una racha de torneos muy buena y estaba ante la oportunidad de colocarse en el primer lugar en el ranking ATP por delante del suizo Roger Federer.

La final fue todo un espectáculo. Tachada de algunos gestos polémicos y tensiones de todo tipo fuera de lo meramente deportivo, en la tierra batida se vivió un espectáculo apasionante. Guillermo Coria comenzó muy fuerte y llegaba a ponerse por delante dos sets a cero, ambos ganados con solvencia 6-0 y 6-3. Parecía que Coria tenía el título en sus manos. Sin embargo, Gaudio no había llegado hasta ahí para perder en la final, y quería llevarse el titulo por el que tanto había luchado. Así pues, utilizaría todo su potencial mental y físico y se vendría arriba para intentar remontar un partido que se le había puesto tan cuesta abajo. Gaudio ganaría el tercer set y encarrilaría el cuarto. En ese momento, Coria comenzó a sufrir calambres que le impedirían rendir a buen nivel durante ese preciso set. El Gato mantuvo la concentración y ganaría el set para jugárselo todo a un último y definitivo quinto set. Durante este set, Coria también se repondría de sus molestias físicas y jugaría a gran nivel. Poniéndose en varias ocasiones por delante en el marcador y, para más emoción, desperdiciando en dos ocasiones puntos de partido y por tanto de campeonato. Tras haberse disputado más de tres horas y media de partido, Gastón Gaudio se alzaría con la victoria por marcador de 0-6 3-6 6-4 6-1 y 8-6 y conquistaba el título de Roland Garros para pasar a la historia como el tercer argentino capaz de hacerse con un título de Gran Slam.

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Tras alcanzar esta magnífica hazaña, el Gato llegaría a algunas finales de torneos ATP 500 como Bastad o Stuttgart y, a pesar de perderlas, se clasificaría para el Torneo Masters Cup, donde acuden los mejores clasificados en el ranking de la ATP. Aunque perdería todos los partidos terminaría el año como número 10 del mundo. El año 2005 fue bastante bueno para el Gato, alzándose con el título en los torneos de Viña del Mar, Estoril, Buenos Aires, Gstaad y Kitzbuhel, aunque solo éste último fuese ATP 250. Alcanzaría por su parte los cuartos de final en los Masters Series de Montecarlo, Montreal y Paris y los octavos de final en su defensa del título en el Roland Garros. Estas más que meritorias actuaciones le llevarían una vez más al Torneo de Maestros aunque esta vez tendría una mejor actuación que el año anterior. Gaudio demostraría que se crece ante las grandes citas y vencería a su compatriota Mariano Puerta en dos sets y al chileno Fernando González en tres. A pesar de perder contra el ruso Nikolai Davidenko en dos sets avanzaría a las semifinales de dicho torneo. En la semifinal seria derrotado por Roger Federer en su máximo esplendor por un flagrante 6-0 6-0, pero esto no le impediría terminar un año más como número 10 en el ranking ATP.

El año 2006 lo comenzaría bastante bien, alcanzando las semifinales en el torneo de Acapulco y en el Masters Series de Montecarlo y manteniéndose en los primeros puestos del ranking de la ATP. Sin embargo, la segunda mitad de dicho año fue mala debido a un bajón de juego pero sobre todo en gran parte a su pesimismo y falta de creencia en sí mismo, que le llevarían a protagonizar imágenes curiosas en las que soltaba improperios contra su propia persona. Así, Gaudio definió muchas veces el tenis como una pasión a la vez que un sufrimiento y destacaba que en ocasiones es el propio tenis uno de los deportes que más odia. Para resumir este sentimiento se destaca la siguiente frase dicha por el propio Gaudio: “Cada vez que se pierde un partido, la pasás mal y pensás: hubiese ido a la facultad, a estudiar tranquilo, estar con mis amigos, ser un pibe normal, no estar pasando por estas cosas… Todo eso se te ocurre. Muchas veces me arrepentí. Tuve muchos momentos difíciles, pero creo que lo más duro es el principio, cuando todavía no sabés si vas a llegar o no, cuando sos chico y dudás, a ver si tenés nivel o estás perdiendo el tiempo. Eso es lo más duro. Y encima, no está la madurez para enfrentarlo.”

De ahí en adelante, Gaston Gaudio disputaría una serie de torneos con actuaciones discretas destacando las victorias en los Challengers de Túnez en 2009 y San Remo en 2010, aunque no volvería a encontrarse entre los primeros puestos del ranking de la ATP. Sin embargo, en la memoria de todos aquellos que le vieron dar la sorpresa en el Roland Garros de 2004 permanece el potencial de este magnífico jugador y la capacidad que tenía, cuando el físico y la mentalidad lo acompañaban, para vencer a casi cualquier rival. Dotado de un revés soberbio y una técnica muy depurada, era capaz de soltar golpes que sorprendían a sus rivales y le daban puntos, sets y partidos que no podía llegar a imaginar. De ahí viene otra frase destacable que él mismo pronunciaría años más tarde de ganar en el Roland Garros de Paris: “Aquella vez, en París, cuando llegué al vestuario, me felicitaba todo el mundo, y lo primero que pensé fue: debo ser el peor campeón de Roland Garros de la historia.” Así era Gastón  “el Gato” Gaudio, un campeón con un buen sentido del humor y a la vez un tanto pesimista.

 

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRIÓN

Marcelo “Chino” Ríos. Un tenista con carácter

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Marcelo Ríos fue un tenista chileno que puso en órbita el tenis latinoamericano al convertirse a finales de los 90 en el primero de este región en alcanzar el número uno de la ATP, teniendo en cuenta que la ATP fue creada en los años 70. Por su parte, también fue el primer tenista en ser número uno en categoría junior, profesional y veterano. Además de ser el primero en conseguir ganar los tres Masters 1000 que se celebran sobre arcilla. En su Chile natal es todo un ídolo y, en base a sus buenos resultados, le fue otorgado el distintivo de “Mejor Deportista Chileno del Siglo XX” por la Dirección General de Deportes y Recreación de este país. A pesar de estos logros, Ríos no llegó a conquistar un Grand Slam, aunque estuvo cerca, ya que llegó a la final del Abierto de Australia, y tampoco pudo mantener el número uno durante demasiado tiempo, cuatro semanas de marzo a abril de 1998, y dos más en agosto de ese mismo año. Por su parte, su fuerte carácter también le hizo protagonizar algunas polémicas, como la renuncia a ser el abanderado de su país en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 o el menosprecio al Torneo de Wimbledon, cuando al quedar eliminado dijo: “El césped es para las vacas”. A pesar de todo, su carrera se vio truncada por una lesión de espalda que le hizo abandonar el tenis con tan sólo 28 años.

Marcelo Andrés Ríos Mayorga nació en Santiago de Chile el 26 de diciembre de 1975. Desde pequeño mostró una gran afición por el tenis y se inscribió en diversos clubes deportivos de la región de Vitacura, donde residía. A pesar de que su físico no era imponente, medía sólo 1,75 metros y era delgado, demostró tener tenacidad y mucho carácter. Lo que quizás no fue adecuado para tener unos estudios brillantes sí lo fue para adquirir las habilidades y la mentalidad suficiente para progresar en el tenis. Nunca dejaba de lado un reto aun a pesar de saber que tenía pocas posibilidades de superarlo, lo cual le llevó a enfrentarse a muchos jóvenes, algunos más mayores que él. En 1990, Ríos entablaría relación con el preparador físico Manuel Astorga, quien se convertiría en una fuente de inspiración para progresar en su juego. Por otra parte, ese mismo año, Marcelo tomó una importante decisión que tendría repercusión en su carrera y que sería la de mudarse a una academia de tenistas en Miami, Florida, dirigida por Nick Bollettieri, buscador de talentos que ya había reclutado para su academia a tenistas de la talla de Pete Sampras y Andre Agassi.

En 1992 comenzaron los éxitos para Marcelo Ríos en su etapa de juvenil. Obtuvo el segundo puesto en la Copa Milo Internacional. Se coronó campeón nacional y campeón del Satélite Chile. Obtuvo asimismo un segundo puesto en el US OPEN, en dobles, junto a Gabriel Silberstein. El año 1993 fue aún mejor para Marcelo. Se coronó campeón de la Copa Milo Internacional, campeón del US OPEN, campeón del Abierto de Japón y campeón del Torneo Eddie Harr. Por su parte, fue segundo lugar en la Sunshine Cup y alcanzó las semifinales de Roland Garros y del Abierto Italiano Junior, así como los cuartos de final en el Orange Bowl. Todos estos éxitos le colocaron como número uno del mundo en la categoría junior ese año.

En 1994, el “Chino” Ríos dio el salto al tenis profesional. En su primera participación en el torneo Roland Garros, y con tan sólo 18 años, llamaría la atención de propios y extraños al plantarle cara a Pete Sampras en segunda ronda y, aunque perdería, el resultado sería muy meritorio, 6-7, 6-7, 4-6. La prensa internacional destacaría de Ríos su gran golpeo con la izquierda, su descaro al enfrentarse contra Sampras y su gran carácter, ya que nunca daba una bola por perdida. En el año 1995, Marcelo ganaría su primer gran torneo, el Torneo de Bolonia, derrotando al uruguayo Marcelo Filippini por marcador de 6-2, 6-4. Ese mismo año se alzaría también con el torneo de Amsterdam, venciendo a Jan Siemerink, y con el Torneo de Kuala Lumpur, tras vencer al reconocido Mark Philipoussis, y alcanzaría la final del ATP de Santiago en su país, aunque finalmente lo perdería. Gracias a estos triunfos acabaría el año en la posición número 25 de la ATP. En el año 1996, Marcelo continuó con este buen ritmo de éxitos, esta vez obteniendo meritorias actuaciones en torneos Masters Series. Así, llegaría a cuartos de final en los torneos de Stuttgart y Roma, y alcanzaría las semifinales en los torneos de Indian Wells, Montecarlo y Canadá. Una vez más, llegaría a la final en el ATP de Santiago de Chile para nuevamente perderla, lo que aumentaría su frustración por no poder brindar una victoria a su pueblo natal. Se alzaría con su cuarta victoria en grandes torneos tras ganar el Torneo de Sankt Polten, Austria. Tras estar parte del año en el Top Ten de la ATP, finalizaría el mismo en la posición número 11.

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Los años 1997 y 1998 marcaron el punto álgido en la carrera de Marcelo “Chino” Ríos, ya que sería en estos años en los que mejores actuaciones tendría en los torneos de Grand Slam, a pesar de no poder alzarse con la victoria en ninguno de ellos. Así, “Chino” Ríos alcanzaría los cuartos de final tanto en el Abierto de Australia como en el US OPEN. Por su parte, conquistaría su primer torneo de Masters 1000, el Torneo de Montecarlo, al imponerse en la final al español Alex Corretja, por  6-4, 6-3, 6-3. Posteriormente se enfrentaría nuevamente con Corretja en la final del Masters de Roma, aunque esta vez con victoria para el español. Alcanzaría también la final en los torneos de Boston, Marsella, y, una vez más, Santiago, algo que ya se estaba empezado a convertir en una especie de maldición para Ríos. Terminaría el año dentro del Top Ten en el ranking de la ATP.

En 1998, continuarían los éxitos para “Chino” Ríos y destacaría por ser el año en que el tenista alcanzaría la cumbre de su carrera al liderar la clasificación de la ATP por algunas semanas. Marcelo desplegaría un nivel excepcional en su juego, llevando su zurda al límite y explotando su mentalidad ganadora. Este año también estuvo lleno de títulos para Ríos, entre ellos tres Masters 1000. Por su parte, también alcanzaría su mejor actuación en un Grand Slam al llegar a la final del Abierto de Australia, en la que sería derrotado por el checo Petr Korda. Esta final estuvo envuelta en la polémica, puesto que meses después de la victoria de Korda, éste dio positivo en un control de dopaje y fue sancionado un año alejado de las pistas suscitando un gran escándalo. Por su parte, fue descubierto que Ríos pasó la noche previa a la final celebrando hasta altas horas de la madrugada. Entre los torneos que Marcelo ganó ese año se encuentran el Torneo de Auckland, Nueva Zelanda, derrotando al australiano Richard Fromberg, el Masters 1000 de Indian Wells, derrotando a Greg Rudseski, el Masters 1000 de Key Biscayne, Florida, derrotando en una espectacular final al renombrado Andre Agassi, victoria tras la cual Ríos alcanzaría el número uno del ranking de la ATP, el Masters de Roma, derrotando al español Albert Costa, el Torneo de Sankt Polten, venciendo a Vincent Spadea, la Copa Grand Slam, una vez más ante Andre Agassi, y el Torneo de Singapur, tras ganar a Mark Woodforde. Alcanzaría en ese mismo año los cuartos de final en los Masters 1000 de Madrid y París. Tras haber ocupado el primer lugar del ranking de la ATP durante cuatro semanas de marzo a abril y dos semanas en agosto, Ríos terminaría el año en el segundo lugar de dicho ranking.

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Tras su mejor año en el tenis, Marcelo comenzaría a sufrir diversas lesiones que mermarían su rendimiento y que a la postre le llevarían a tener que forzar su prematura retirada. Sin embargo, ello no le privaría de poder conseguir algunos campeonatos más para su palmarés. El año 1999 comenzó con una mala actuación en el Abierto de Australia, lo cual le hizo perder muchos puntos del ranking ATP, por tener que defender lo conseguido el año anterior en el mismo torneo, dado que Ríos había alcanzado la final el pasado año. Posteriormente llegaría a la final del Masters 1000 de Montecarlo, aunque se vería forzado a abandonar por una lesión y Gustavo “Guga” Kuerten obtendría la victoria. Sin embargo, Marcelo se repondría de este varapalo y conquistaría el Master de Hamburgo al vencer al argentino Mariano Zabaleta en una disputadísima final que duraría cuatro horas. Otros títulos que conseguiría ese año serían el Torneo de Sankt Polten, por tercera vez, esta vez venciendo a Zabaleta por segunda vez este año en una final, y el Torneo de Singapur. Asimismo, alcanzaría la final del Torneo de Pekin, y los cuartos de final en Roland Garros y en el Masters de Madrid. Debido a su lesión de pubalgia, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, lo cual no le impidió acabar el año dentro del top ten de la ATP por tercer año consecutivo.

Los años siguientes estuvieron caracterizados por las constantes lesiones de Marcelo, ocasionándole la retirada en varios partidos, así como una inactividad constante que mermaba su juego. Antes de retirarse de las pistas en 2004, pudo disfrutar de cierta gloria tras la consecución de diversos títulos menores, como el Torneo de Umag, Croacia, ante Mariano Puerta, en 2000, los Torneo de Doha y Hong Kong en 2001, la Copa del Mundo por Equipos y los Juegos Panamericanos en 2003. Además, disfrutó de meritorias actuaciones en torneos mayores como la semifinal del Masters de Hamburgo en 2000, los cuartos de final en el Abierto de Australia, la final del Masters de Miami y la final del Torneo de Estocolmo en 2002, así como la final del Torneo de Viña del Mar (antiguo torneo de Santiago de Chile), lo cual selló definitivamente la maldición de no poder ganar en su casa, en donde perdió cuatro finales. Finalmente, el 16 de julio de 2004 anunció su retiro del tenis profesional con tan sólo 28 años aquejado de numerosas e insufribles lesiones, en especial su problema de pubalgia.

En 2006 Ríos entró en el circuito de veteranos, el ATP Championship. La primera edición de esta nueva modalidad se celebró en Doha, Catar, en donde se alzó con la victoria venciendo al francés Cedric Pioline por un marcador de 6-2, 6-2. Posteriormente volvería a participar en otro torneo del circuito de veteranos celebrado ese mismo año, esta vez en el Torneo de Hong Kong, en donde obtendría una nueva victoria, esta vez ante Thomas Muster. Marcelo volvería para ganar en las cuatro siguientes ediciones, celebradas respectivamente en Algarve, Graz, París y Eindhoven, lo cual le convertiría en número uno del mundo en esta categoría. Este hecho haría de él el primer tenista en la historia en convertirse en número uno del mundo en las tres categorías, juvenil, profesional y veterano. Ríos volvería al circuito de veteranos para obtener algunas victorias, aunque ya no volvería a ser número uno, obteniendo su más reciente victoria en este circuito en el Torneo de Maestros en 2011 derrotando en la final a Cedric Pioline.

La carrera de Ríos puede decirse que fue corta pero intensa, protagonizando momentos muy dulces, como ser número uno del mundo, alternados con momentos amargos, derivados en parte por su fuerte carácter, carácter que sin embargo ha sido necesario para tener mentalidad ganadora y nunca darse por perdido en ningún momento.

 

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRION

Tanto en la vida como en el deporte…

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Con la llegada del nuevo año brotan siempre nuevos deseos y sentimientos para esta nueva etapa. En ese sentido, en un rato de tranquilidad he empezado a filosofar un instante sobre esos pequeños momentos que convierten el deporte en algo tan especial. De hecho, muchos de esos detalles son los que me animaron a crear y escribir en este blog.

¿Dónde está la línea entre la gloria y el fracaso? Esa diferencia entre convertirte en leyenda o en una simple jugada que alguien despistado verá unicamente en los highlights de un partido. ¿Reside ahí la grandeza del deporte? Pongamos un ejemplo. El balón cruza el aire rumbo al área. Es la única forma que tiene Roberto Carlos de zafarse de su marcador. Zidane espera en la frontal dispuesto a rematar el esférico. Lo mira medio segundo, arquea el cuerpo, remata en espectacular volea con la zurda y… ¡el balón se estrella en el travesaño! ¿Cómo? Gran oportunidad para el Real Madrid de romper el empate. Tras una prórroga muy disputada, Zidane falla su penalti y el Bayer Leverkusen gana la primera Champions de su historia.

Obviamente, eso nunca ocurrió. La volea de Zidane entró por toda la escuadra sin que Jorg Butt pudiese hacer nada, el Real Madrid ganó la novena y el gol del francés es de lo mejorcito que se recuerda en la historia de la Champions y contribuyó a hacer más grande su leyenda. A eso trato de referirme, a otra de las grandezas del deporte. Cuanto más consciente eres de que fallar te acerca al abismo, mucho más cerca se está de la gloria si lo logras. ¿Y si Stekelenburg le hubiera sacado el balón a Iniesta?.Y si el propio Iniesta hubiese mandado el balón a la grada?. ¿Y si Casillas no hubiera rozado aquel chut de Robben a pocos minutos de finalizar el tiempo reglamentario?. Algunos lo llaman la suerte del campeón. Yo creo que no es mala definición. Esa clase de suerte también existe. Que se lo pregunten a la propia Selección española: a Cardeñosa fallando clamorósamente ante Brasil en el 78, a Eloy en aquel fatídico penalti contra Bélgica en el 86, a Zubizarreta metiendo el balón en su propia portería en Francia 98, a Raúl mandando el balón a las nubes en aquel penalti contra Francia de la Euro 2000, a Joaquín marrando el penalti decisivo en los cuartos de final de Corea y Japón 2002. ¿Sigo? No hace falta.

Ahora es a la inversa. Las tandas de penaltis favorecen siempre a la Selección española, los delanteros rivales fallan ante nuestra portería, Casillas saca bajo palos un cabezazo de Rakitic que les habría eliminado en fase de grupos etc etc. Nunca faltó la calidad en la Roja, sólo consiguió cruzar al otro lado de la fina línea que le privaba de los grandes títulos.

Y así se puede hablar de infinidad de deportes. No se me ocurre una sola disciplina deportiva o de motor que no esté exenta de ese mismo razonamiento. Recordemos un momento mítico (pero a la vez desastroso) de nuestro deporte. A Carlos Sainz le aguarda la gloria a 500 metros de la meta del rally de Gran Bretaña. Todo marcha bien porque sólo necesita cruzar la meta, Tommi Makinen, su rival por el Campeonato, ha tenido que abandonar. Pero en ese mismo instante, una biela deja tirado a su Toyota Corolla. La imagen del “Trata de arrancarlo, por Dios” dio la vuelta al mundo y al corazón de todos los aficionados españoles. La suerte, el azar, gajes del oficio, cosas que pasan. Aquel día, Sainz pudo ser Tricampeón mundial y en vez de eso, se convirtió en el gafe por excelencia, arrastrando un sambenito que ni siquiera hoy, doce años después ha podido quitarse. Una dichosa biela marcó su carrera.

Canastas que no entran, canastas que entran en el último suspiro, derecha paralela que por medio centímetro bota en la línea y la pista de tenis se viene abajo en una ovación atronadora o derecha paralela que por medio centímetro bota fuera y el ¡Ohh! recorre toda la grada y se clava en los oídos del desgraciado tenista.

Creo que eso es lo bonito del deporte. Cada momento importa, que el deporte es como la vida misma. Que las oportunidades están ahí. En cada uno de nosotros está el lograr el objetivo soñado o simplemente acariciarlo con los dedos y saber que no siempre depende de nosotros mismos porque la suerte, el azar, es un gran aliado y también un enemigo muy poderoso. No siempre gana el mejor y no siempre pierde el peor. Todo es un bonito juego y la moraleja es: arriésgate. Esa es la clave. Si tiras a puerta seguramente fallarás, la mandarás a la grada, rebotará en un defensa, en el palo o la blocará el portero, pero no te preocupes porque si decides no chutar, jamás marcarás un gol. Que se lo pregunten a Zidane o a Iniesta.

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DAVID ABELLAN FERNANDEZ

Los doce mejores momentos de este 2012 que termina

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2012 nos deja dentro de muy pocas horas. Por eso, en Con D de Deporte hemos creído razonable buscar los doce mejores momentos del año del mundo del deporte. La verdad que no ha sido nada fácil elegirlos, y eso es algo que obviamente nos encanta. Continue Reading

Mónica Seles: Terror en la pista

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Hablar de Mónica Seles es hablar de una las mejores tenistas que en el circuito femenino ha habido a lo largo de la historia. Con un récord (en individuales) en su carrera de 595-122, con siete Grand Slam (tres Abiertos de Australia, dos Roland Garros y dos Abiertos de EEUU) y 53 títulos en total, llegó a ser número 1 del mundo el 11 de Marzo de 1991. Sin embargo, la carrera de Mónica Seles (yugoslava, nacionalizada más tarde estadounidense) quedaría marcada por un hecho que, aún a día de hoy, sigue siendo de los más tristes y lamentables que se han dado en cualquier disciplina deportiva. Para ello, nos situaremos en el contexto.

Durante el inicio de 1993, Mónica Seles logró triunfos (entre ellos, un Abierto de Australia) que le llevarían a obtener el número 1 durante un período de tiempo, arrebatándoselo a otra grande del tenis femenino, la alemana Steffi Graf. Muchas eran las opiniones que consideraban que, de seguir esa progresión, Seles podría llegar a ser considerada la mejor tenista de la historia.

Así, llegaría un 30 de Abril de 1993, partido entre Mónica Seles y Magdalena Maleeva que se disputaba los cuartos de final del Torneo de Hamburgo (Alemania). Seles gana el primer set y lleva ventaja en el segundo, cuando, en un cambio de lado, con la toalla en la cabeza y moviendo las piernas para no quedarse fría en su banco, un espectador llamado Günter Parche, salta y apuñala a Mónica Seles.

En Internet no hay vídeos del momento que le dan la puñalada, sin embargo, si podemos observar el estado en que queda Seles tras el suceso, mareada y llegando incluso a perder la consciencia.

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En cuanto a la seguridad, ello supuso un punto y aparte en dicha materia sobre espectáculos deportivos (si bien aún hoy, por desgracia, encontramos espontáneos) e hicieron que se endurecieran las normas de seguridad debido a este hecho lamentable.

Respecto al agresor, Günter Parche, que se declararía fan incondicional de Steffi Graf (hecho por el cual cometió tal atrocidad) no sería encarcelado alegando incapacidad psíquica, y solamente sería condenado a libertad condicional con tratamiento psíquico durante dos años. Estos hechos hicieron que Seles declarara que nunca jugaría en Alemania. “Lo que parece es que la gente ha olvidado que ese hombre me atacó intencionalmente y que no ha recibido ningún castigo… No me sentiría segura volviendo. No creo que vuelva”, e incluso se enfrentara a la WTA por la designación de Munich como sede del Masters Femenino del año 2000.

Y por último, sobre la carrera de Mónica Seles, la gran intervención médica permitió que en pocas semanas estuviera recuperada respecto al plano físico, sin embargo mental y psíquicamente tardaría mucho más. Así, la tenista que, cuando ocurrió esto tenía 19 años, tardaría 28 meses en volver a la pistas, aunque la regularidad que mostraba en su juego ya fue a menos desde el incidente. Aun así conseguiría ganar otro Abierto de Australia en 1996, y ser finalista del Abierto de EEUU también en 1996 y de Roland Garros en 1998.

JAVIER ALCANTARA TELLEZ