El Real Madrid a semifinales de la Champions League

Las grandes noches de fútbol normalmente se llenan de sorpresas y casualidades que no esperarían ni los más expertos en la materia. Y ahí estaba ayer en efecto una de ellas, acechando. Pero no fue Cristiano Ronaldo, ni James, ni Ramos, ni Arda, ni Griezmann. Recordando tiempos pasados, los viejos años ochenta con aquel Hugo Sánchez melenudo metiendo goles a pares, volvió a aparecer un mexicano, uno de esos jugadores a los que Ancelotti ha desterrado a un banquillo sin minutos, para resolver la ecuación. Es curioso, es tan vibrante el fútbol, tan cargado de emociones, de momentos para la hemeroteca y la historia, que por ejemplo Kroos no hará que Alemania salga a la calle a celebrar una acción suya ni llenará Internet de memes y montajes fotográficos a pesar de su buena temporada en general. Y lo mismo ocurrirá con James Rodríguez o Lucas Silva. Pero Javier “Chicharito” (En honor a su padre, ex futbolista también, el “Chícharo) Hernández llamó a las puertas de la gloria, y la encontró, buscando el desmarque adecuado, en el punto adecuado para recibir el pase adecuado y rematar adecuadamente. Desde hoy el año 2015 siempre tendrá un hueco para aquel delantero de poco protagonismo que resolvió contra todo pronóstico los cuartos de final de aquella Champions League frente al eterno rival de la capital.

Pero el partido de ayer dio para más cosas que para regalar un meme triunfador a Chicharito. Como gran competición que es, la mejor de hecho, la Champions es un mundo aparte en donde no sirven los precedentes y los favoritos lo son en el terreno de juego y nada más. No es casualidad. Habían sido siete partidos de angustia para el Real Madrid, en donde a su vecino, el Atlético de Madrid le dio tiempo a llevarse una Supercopa de España, la eliminatoria de Copa del Rey y destrozar dicho sea de paso, el orgullo blanco con un sonrojante 4-0 en Liga. En total cuatro derrotas y tres empates en una misma temporada. La ida de Cuartos de Final tampoco hizo por mejorar la estadística pero lo dicho, cuando suena el himno de la Champions League las cosas cambian y los precedentes, aunque cercanos, no sirven.

El fin de semana había resultado aciago para el Real Madrid. Benzema, Modric y Bale habían acabado en la enfermería con un pronóstico que, aunque no sea excesivamente grave, con lo avanzado de la temporada, ya hablar en términos de semanas de recuperación, le hiela la sangre a cualquier entrenador y más aun a alguien como Ancelotti cuya ecuación, despejada la X, siempre da once que es el número de jugadores con los que realmente cuenta (de forma excesiva dicho sea de paso). Tocaba inventar y alguien como el italiano, tan reacio a los cambios, se decantó por una estrategia que recordó por momentos al Madrid de Mourinho pasando a un central al mediocampo, aunque en este caso fuese Sergio Ramos y no Pepe. Con ese centrocampista añadido equilibraba el equipo, permitía la línea de cuatro por detrás con el único cambio lógico de Marcelo (Sanción) por Coentrao y dejaba el mediocampo con los tres habituales: Kroos, Isco y James, más el propio Ramos. Y arriba evidentemente Cristiano Ronaldo, y Chicharito, jugador al que Ancelotti ya estaba buscando acomodo desde el fin de semana.

En el bando Atlético, pocas novedades también excepto la inclusión de Jesús Gamez por Siqueira y de Saul Ñíguez. Se repetía la fórmula de la ida por lo que sorprendentemente se desvelaba un equipo rácano en ataque en donde cualquier opción real iba a pasar por el buen hacer de Griezmann y un balón colgado a Mandzukic. Y desde luego el guión comenzó igual que hace una semana. El Real Madrid, que con Ramos de pivote perdía en tránsito de balón pero ganaba en emoción y coraje, empezó encajonando al Atlético de Madrid durante los primeros veinte minutos aunque ello no se tradujese en ocasiones reales de gol. La segunda mitad de la primera parte dio paso a un Atlético más activo pero igual de ineficiente para resolver. El Cholo Simeone empezó a ser testigo de los problemas que se avecinaban. Para un equipo como el rojiblanco, que ayer Arda Turan jugase a encadenar escasos momentos lúcidos o que Griezmann estuviese desaparecido en la nada, les condenaba antes de tiempo. Añadido a lo poco centrado que ha estado Mandzukic durante toda la eliminatoria, un jugador fácil de sacar psicológicamente a base de provocaciones, el Atlético de Madrid dio desde muy pronto esa sensación de que sólo los penaltis o una acción aislada (Seguramente a balón parado) llevaría las semifinales a orillas del Manzanares. Y es que con todas sus luces apagadas el problema rojiblanco era mucho más grave que la situación del Real Madrid en donde Isco se borró toda la primera parte y Ramos trabó un poco la salida de balón de Kroos al situarse demasiadas ocasiones delante de él. Pero aún con todo, se compensó con la actividad y las ganas de Chicharito, muy valiente frente a dos torres como Miranda y Godín, James Rodríguez cortando por las bandas, y Cristiano Ronaldo, que incluso con un partido de perfil bajo, es siempre tremendamente peligroso con el balón en los pies, dando así el aspecto de un equipo que podía romper en algún momento el cerco de Oblak, portero al que el Atlético debe buena parte del hecho de haber aguantado a su favor casi toda la eliminatoria.

La segunda parte fue la certificación de que la victoria la tenía Ancelotti ganada, al menos en las pizarras. Con ese planteamiento extraño pero valiente, resultó que la presencia de Ramos incontestable en la media junto con el resurgir de Isco dieron al Real Madrid la fórmula para, como mínimo, tener inclinada la balanza a su favor. No hizo cambios, algo muy de Carlo pero que se reveló fundamental. Simeone dejó en el banco a Saul Ñíguez, perdido toda la primera parte (Ramos tuvo mucho que ver con ello, se lo comió), primera bala que había salido rana. Tampoco habían salido mejor Arda y Griezmann pero el Cholo cometió su primer error al quitar al francés en vez de al turco. Raúl García no aportó nada mejor y Arda Turan se fue a la calle de forma merecida y un tanto absurda dejando al Atlético con diez en el peor momento. La salida de Tiago por Gimenez tampoco mejoraba en nada al equipo y dejaba a las claras que se buscaba ya el punto de penalti. También resulta incomprensible que Fernando Torres no jugase un sólo minuto. Simeone jugaba al conservadurismo y perdió porque el fútbol fue justo (Anoche sí) con el que más lo intentó.

Y cuando el partido agonizaba llegó el momento clave. El Real Madrid, que entendió tarde pero a tiempo que los balones colgados al área no sirven contra una defensa como la del Atleti, (Minutos antes una asistencia genial entre lineas de un reactivado Isco casi acaba en gol de Chicharito) Cristiano Ronaldo emprendió una carrera desde la banda derecha con ese punto de velocidad, que afinado es letal, combina en pared con James en una gran movimiento táctico y, arrastrada media defensa atlética, cedía a Chicharito que cruzaba la pelota y daba el gol de la victoria al equipo blanco. Estaba hecho porque no existía ya el margen de reacción rojiblanca. Ni lo intentaron.

Chicharito marca el gol de la victoria de Real Madrid en el 87`

Chicharito marca el gol de la victoria de Real Madrid en el 87`

Al final el Bernabeu coreó con estruendo “¡Chi-cha-ri-to, Chi-cha-ri-to!”, una recompensa inmensa para un jugador olvidado y denostado por Ancelotti. Sólo había jugado 797 minutos en toda la temporada y cinco partidos de titular pero demostró unas ganas y una valentía enormes durante todo el partido. Acabó con calambres y llorando de emoción en el banquillo al ser sustituido. Su nombre está escrito ya en las grandes noches del madridismo. Hasta Mexico salió a la calle para celebrar el momento.

Por su parte, el Atlético volvió a caer contra el Real Madrid, y otra vez en Champions League. Casualidad o no, los planteamientos conservadores son peligrosos y aunque el Cholo es un gran estratega, ayer se equivocó desde el principio y el equipo lo pagó. El Real Madrid jugaba diezmado y no lo exprimió. Tampoco ayudó la dureza de los rojiblancos que culminó con la expulsión de Arda Turan. Es triste decirlo, pero los árbitros internacionales sí que castigan el juego bronco a diferencia de los nacionales. La presión del día a día influye mucho en ello también. Aún con todo, la desconexión de los jugadores a priori claves ayer: Griezmann, Arda y Saúl, condenó al Atleti, muy solvente en defensa, eso sí, de cara a puerta. Casillas vivió relativamente tranquilo durante todo el encuentro.

Echado ya el telón, llegan las semifinales adonde llega el Real Madrid por quinta vez consecutiva. También llega por octava vez Carlo Ancelotti, que iguala a Alex Ferguson y se queda a un sólo paso de Mourinho que las ha alcanzado en nueve ocasiones. Sirve además para colocar al conjunto blanco como el equipo que ha alcanzado semifinales europeas en más ocasiones con treinta y dos, una más que el F.C Barcelona. Ahora esperan ellos, la renacida Juventus de Turín y el Bayern de Munich que a buen seguro está con ganas de venganza.

DAVID ABELLÁN FERNÁNDEZ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s