Alberto Contador se hace más grande (aún) en la Vuelta a España

Por problemas de agenda llega algo tarde este post así que los detalles técnicos se los dejo a los demás, a los que saben, y me limito a alucinar con lo que ha conseguido Alberto Contador en esta Vuelta a España. Si alguien no lo recuerda, hace dos meses el pinteño se dejó la rodilla en el asfalto del Tour, fractura de tibia incluida. Como es evidente, al margen de la desazón y el desánimo por su aventura frustrada cuando fue el único que había hecho sufrir a Nibali en la ronda francesa, parecía claro que la temporada daba carpetazo para él. De hecho, no me extrañaba lo más mínimo viendo las fotos que subió a Twitter el propio corredor…

Pero no. De forma sorprendente anunció que volvía, que corría la Vuelta a España para alegría de todos. Y con Chris Froome bajo el brazo pues el británico había corrido desgraciadamente la misma suerte que Contador. Ambos decidieron finalmente reforzar una Vuelta que ya de por sí prometía con Nairo Quintana, Alejandro Valverde y Joaquim Rodríguez velando armas durante todo el verano. Y creo con total sinceridad que nadie ha defraudado. Creo también que hay una cuestión que es más que evidente, aunque no guste, y es que el Giro y la Vuelta son mejores carreras que el Tour, menos glamour pero más dureza, no hay que ser complaciente con contrarrelojistas, esprinters, rodadores etc. Cuando comienza la carrera, la carretera pica hacia arriba desde el minuto uno. Y eso el aficionado a las pedaladas lo agradece sobremanera. Eso contando además el control estratégico que sufre el Tour de Francia, con los equipos realizando un férreo control de todo lo que ocurre en cada etapa desluciendo la calidad individual, sello inconfundible del ciclismo (y si no véase el Tour ganado por Bradley Wiggins gracias a la labor de Sky que no permitió que ganase el mejor de aquella carrera, Chris Froome).

Ya digo, no me entretengo con los detalles de las etapas. La Vuelta ha sido brillante de nuevo. Un recorrido duro, exigente casi desde inicio y cerrando con Ancares, puerto que ya coronó “Purito” Rodríguez en 2012 pero que sirvió precisamente para que Contador fuese apuntalando su victoria final en aquella carrera, igual que en esta ocasión. Se esperaba ver a los favoritos y no defraudó practicamente ninguno. Joaquim usó el Tour de catapulta para llegar fino pero esta vez le ha faltado un puntito extra para disputar la victoria final. Se ha quedado fuera del podio pero cuidado con él para el Mundial, que además se corre en casa, en Ponferrada. De Alejandro Valverde se pueden extraer conclusiones similares. La gente le achaca injustamente no ser agresivo, no dar un punto más para estas grandes vueltas pero lo cierto es que esas conclusiones no son del todo exactas con él. Valverde es rodador, de los mejores del mundo cuando está en forma y clasicómano como pocos ha tenido España. Precisamente el hecho de que cuente con una Vuelta a España en su palmarés y varios podios más en carreras de tres semanas es muy notable. No es un escalador puro ni lo será nunca pero ojo también con este Mundial que llega muy fino de forma. Su exhibición de fuerza en la Clásica de San Sebastián, para enmarcar. Chris Froome ha sido otra de las sorpresas agradables de la carrera, no por su calidad, que es indiscutible, sino por las dudas de rendimiento generadas tras su caída en el Tour. Igual que Alberto, Froome no preparó su calendario para correr la Vuelta y en apenas dos meses ha tenido que buscar ese punto de físico y recuperarse convenientemente. Y lo ha conseguido. De menos a más a lo largo de las etapas, ha corrido con una enorme inteligencia, dejando que los tres españoles se desgastasen entre ellos y dando lecciones de cómo ir a ritmo. Le ha faltado un extra para hacerse con la victoria final pero su segundo puesto, su rendimiento final, y sobre todo en las circunstancias en las que llegaba, le otorgan un nuevo sobresaliente en una gran vuelta.

Del resto de favoritos, Nairo Quintana quedará siempre en interrogación pues dos durísimas caídas le apartaron de cualquier opción de ganar y optó por abandonar la carrera aunque hasta ese momento se había mostrado en el pelotón con los favoritos. Por su parte, Samuel Sánchez, al que ya le pesan los años, demostró una vez más pese a ello el pundonor en carrera con un sexto puesto final, que en carreras así es más que meritorio. Y mención especial a la irrupción con fuerza de Fabio Aru. El italiano se había mostrado en el Giro con un tercer puesto y una etapa y aquí ha demostrado que no era casualidad. El podio estaba muy caro para él, pero no así dos victorias de etapas, que con 24 años de edad, hay muchos ciclistas de calidad que no pueden presumir de ello.

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En lo demás, bien Dani Navarro. Lo ha luchado hasta que ha conseguido su ansiada victoria y un décimo puesto final. Y bien también Damiano Caruso y Warren Barguil que, aparte de quedar entre los diez primeros de la general, se han dejado ver y han sido valientes.

Y para el final, Alberto Contador. Se le podrá achacar cualquier cosa, incluso su famoso positivo, del cual han corrido ríos de tinta ya, pero no se podrá poner pegas a lo que ha conseguido este año en la Vuelta a España, desde luego no, viendo la espectacular caída a 95 km por hora, el estado lamentable de su rodilla y la fractura de la meseta tibial. Y sin embargo, en menos de dos meses ha vuelto y ha ganado una carrera emocionante contra los mejores rivales que puede encontrar en el mundo del ciclismo profesional actual (con permiso de Vincenzo Nibali, el único gran ausente). Sólo dos veces ha cedido terreno: cinco segundos en los Lagos de Covadonga, y doce con Froome en la subida a Monte Castrove el día del férreo marcaje con Purito y Valverde. Sin embargo, en Ancares dio una lección de ciclismo aguantando todos los ataques y metiendo la marcha definitiva para llegar en solitario a una cima durísima. Dominó la carrera como sólo los grandes corredores del pelotón saben hacerlo, y sin apenas apoyo de su equipo el Tinkoff-Saxo, que no estuvo a la altura respaldando a su jefe de filas.

Alberto es justo y merecido campeón de su sexta gran vuelta. Los españoles han vuelto a dar la talla en todo lo alto pero con esa misma sensación de no existir relevo generacional. Contador, 31 años, Valverde 34 años y Joaquim 35 años. Cierto que con los 42 años de Chris Horner parecen incluso jóvenes, pero esa es la realidad: relevo. Hace falta y mucho y como ya apunté en su momento, sigue sin aparecer. En todo caso, ahora en breve Mundial y carpetazo a otra temporada que dejará al pinteño como líder del UCI World Tour salvo que Valverde diga otra cosa, a los españoles como el mejor bloque y al Movistar Team como el primero del ranking por equipos. Casi nada.

DAVID ABELLÁN FERNÁNDEZ

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