Héroes y villanos. Cuidado con los colores (II)

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Da igual que pase uno que diez años. Hay traiciones que no llevan fecha de caducidad y se graban a fuego en una ciudad o peor aun, pueden incendiarla. Después de la primera parte, van aquí tres nuevos ejemplos de esos que ponen a prueba la fe de los aficionados en los jugadores de su club.

Roberto Baggio: Fiorentina 1986-1990, Juventus de Turin 1990-1995

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Aquella fatídica semana de mayo de 1990 fue el desenlace de lo que llevaba ya un largo tiempo fraguándose entre chismes, rumores y susurros. El día 16 de ese mes, el rico vecino del norte de Italia, la Juventus de Turin, había conseguido llevarse la final de Copa de la Uefa haciendo bueno el resultado de la ida (Se jugaba a doble partido). En Florencia no sobraba el dinero pero tenían a un jugador que era puro talento y que bastaba para hacer soñar a la afición, un tal Roberto Baggio, que llegó al equipo viola siendo un completo desconocido y con una gravísima lesión de rodilla que ponía en serias dudas su carrera, y que sin embargo salió adelante para convertirse en uno de los jugadores italianos con mayor talento de aquellos años. Su dupla atacante con Stefano Borgonovo, conocida como B2, había puesto a la Fiorentina en el panorama del fútbol tras muchos años de oscuridad. Sin embargo, las cosas iban a volver a tornarse de ese tono a mediados de ese año.

Los aficionados llevaban cuarenta y ocho horas digiriendo la derrota que hubiera supuesto su segundo gran entorchado europeo tras la Recopa de 1961. Pero para lo que no estaban de humor era para digerir la noticia que se iba a hacer oficial ese mismo día 18: Roberto Baggio ficha por la Juventus de Turin por un precio de trece millones y medio de dólares, récord histórico hasta la fecha. Il Codino, Il Divino les deja para marcharse a otro club, el club rico que le puede ofrecer “todo” lo que no le permite conseguir la Fiore. La radio lo hace público y en apenas unos minutos los tifosi comienzan a llegar a las oficinas del Club y a su Estadio, el Artemio Franchi. No están precisamente de buen rollo. “No mientas Baggio”, habían advertido los medios de prensa locales los días previos. Pero realmente no mentía. La operación se había llevado entre el más absoluto secretismo a pesar de los lógicos rumores. Flavio Pontello, il Conte, un empresario del mundo inmobiliario, tradición familiar, había tomado las riendas del equipo viola en los ochenta y su gestión no había sido todo lo buena que cabía esperar. Vamos que no tenían un duro. Económicamente hablando, esta operación se adivinaba casi necesaria para el Club, o al menos para sus arcas.

Mientras tanto, el caos toma Florencia. Los tifosi agrupados delante de las propiedades del Club comienzan una fuerte trifulca contra los antidisturbios. Van a ser tres días muy largos en la ciudad de Leonardo da Vinci, tres días de cargas, disturbios, más de cincuenta heridos y varios detenidos. Cuando las cosas se pacifican un poco, Baggio declara: “¿Por qué la Juve? Porque lo ha decidido el presidente. No me ha dado otra alternativa”. “Me han forzado a aceptar el traspaso”. El fichaje está cerrado. ¿Traidor? Difícil considerarlo. El propio jugador seguramente era sincero cuando afirmaba que no quería marcharse y el ambiente de crispación fue más culpa de la propia Fiorentina que desmintió sistemáticamente la operación mientras de puertas hacia dentro se cerraba el acuerdo definitivo. Cabe decir que el propio Baggio, un jugador de pocas expresiones faciales, se veía nervioso el día que volvió por primera a la que antaño fue su casa. Es más, él mismo se negó a tirar un penalti pitado a favor de la Juve: “Me he entrenado mucho con Mareggini y sabe muy bien como tiro los penaltis”. No coló. Se negó a tirarlo y cuando fue sustituido un tifosi le tiró una bufanda de la Fiore. Baggio ni corto ni perezoso, la recogió, la besó y se la llevó con él. La afición de la Juventus, que siempre tuvo algunos reservas con él, confirmó sus sospechas aquel partido, aunque la gran carrera deportiva que desarrolló en Turin tapó cualquier atisbo de duda al menos en cuanto a su dedicación y esfuerzo al Club.

Lo dicho, ¿Traidor? u obligado por las circunstancias. Complicado juicio de valor que no empaña la carrera de uno de los jugadores con más talento que ha dado Italia.

Gabriel Omar Batistuta: River Plate 1990, Boca Juniors 1991

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Peligrosa jugada la protagonizada por el goleador argentino a principios de la década de los noventa. Jugaba en Newell´s Old Boys pero era ya demasiado bueno como para no firmar por un grande de Sudamérica. Y así fue. A mediados de 1989, Batistuta dio el salto a uno de los clubes más grandes de Argentina, River Plate, donde no defraudó lo más mínimo. Sin embargo, la llegada del ex mundialista a los banquillos Daniel Passarella mediada la temporada, cortó la progresión del jugador, aparentemente sin ninguna razón específica. De acuerdo con el propio Gabriel nunca tuvieron diferencias. Passarella declaró en ese momento “Cuando Batistuta encuentre un equipo que sea capaz de jugar para él, será mortal”.

Vista la dificultad real de progresar, en 1990, Batistuta cambió de aires, pero no cualquier aire, firmó ni más ni menos por el eterno rival de River, Boca Juniors. Tenía sólo veintiún años pero ya fue capaz de tomar una decisión semejante. ¿Dinero de por medio?, seguramente en parte. Al principio le resultó difícil encontrar su mejor forma, al no jugar en su posición habitual. Sin embargo, a primeros de año de 1991 Oscar Tabárez se convirtió en el entrenador de Boca, y le brindó el apoyo que necesitaba a Batistuta ubicándole en su posición natural en el centro del ataque. Entonces Gabriel se convirtió en el máximo goleador de la liga esa temporada llevando a Boca a ganar el campeonato.

Tampoco duró demasiado en su nuevo destino, una única temporada. Durante la Copa América de 1991, el vicepresidente de la Fiorentina, equipo huérfano de líder tras la marcha de Baggio, se fijó en sus cualidades y lo fichó dando paso a una espectacular carrera deportiva en el equipo viola.

Demasiado joven entonces para levantar ampollas con su traición, lo cierto es que con su edad tomó una complicada decisión que, en todo caso posiblemente le vino bien para lanzar definitivamente su carrera. Por cierto que en 1998, Batistuta sonó con fuerza para fichar por el F.C Barcelona pero su entonces entrenador Louis Van Gaal desechó su fichaje y firmó Sony Anderson con los blaugranas. No acertaron…

Carlos Tévez: Manchester United 2008-2009, Manchester City 2010-2013

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El jugador de la mitad del pueblo. En la temporada 2006/2007 el West Ham, equipo de media tabla inglés, anunció la contratación de dos de las perlas del fútbol argentino: Javier Mascherano y Carlos Tévez por una importante suma económica. Seguramente, tras la doble operación existían intereses ocultos de despachos, ajenos a los terrenos de juego, pero sea como fuere, sirvió para traer a Europa a ambos jugadores, principalmente al segundo.

Aunque en el West Ham no demostrase todo su potencial, Ferguson y el Manchester United se interesaron por él conscientes de que se encontraba en un club por debajo de sus cualidades. Las cosas no fueron fáciles pues el Inter de Milan se interesó por él y el propio West Ham impugnó la oferta del Manchester alegando que poseían un contrato que ataba al argentino al club hammer. Finalmente, se cerró un acuerdo de cesión que finalizaría en compra sí así era el deseo del propio Ferguson. Debutó con los Red Devils el 17 de agosto de 2007.

Sin embargo, ya en el año 2009 en efecto, las condiciones contractuales de Tévez hacían pensar cada vez más al jugador e incluso a la afición, que no se sentía respetado y respaldado por el Club. Y no se equivocaba, Ferguson ante “la saturación de estrellas” en el Manchester (quién lo diría en la actualidad) decidió que no era necesario renovarle. Y de hecho, no lo hizo. Ante tal situación, la afición se puso del lado de Tévez que además había justificado con creces su presencia en los Red Devils.

Y así fue como se convirtió en otro de nuestros “traidores”. El Manchester City, eterno rival de la ciudad, con las arcas repletas de dinero, puso cuarenta y cinco millones de euros sobre la mesa y una jugosa ficha. Para entonces, Ferguson, ahora presionado tras la marcha de Cristiano Ronaldo al Real Madrid, intentó retener al jugador pero ya era tarde. Tévez se negó, a pesar de que la oferta económica era bastante alta, de las más elevadas del Club. Siendo la afición el sector que más le apoyaba, finalmente terminó por ser su mayor detractor al marcharse a su histórico rival de la ciudad, y más aun apoyado por una suculenta oferta económica del nuevo jeque de los blues. Los aficionados de Old Trafford se lo han dejado muy muy claro a Tévez cada que vez que ha pisado el que fuera su terreno de juego.

Continuará…

DAVID ABELLÁN FERNÁNDEZ

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