Super Bowl XLVII. El Deporte más allá del espectáculo

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Pocas veces un espectáculo deportivo consigue acaparar tanta expectación extradeportiva como lo hace todos los años la Final de la liga de fútbol americano, mejor conocida como Super Bowl (en España se le conoce como la Super Bowl, por hacer referencia a una final, mientras que en otros países se le dice el Super Bowl, ninguna terminación es más acertada puesto que el pronombre “the” en inglés es neutro y puede ser traducido de cualquiera de las dos maneras). Lo cierto es que al principio y al final de haber presenciado este partido uno se queda con la sensación de haber visto una especie de alfombra roja de famosos aderezada con algún toque de deporte y despliegue físico y no es para menos. Anuncios millonarios con famosos y famosas en situaciones excéntricas, véase el beso de Bar Rafaeli con un aficionado cualquiera, actuación estelar de Beyonce en su faceta más sensual, incluso esta edición contó con un invitado inesperado como el apagón que obligó a suspender el encuentro durante aproximadamente media hora.

La realidad es que cualquiera pensaría que este despliegue de flashes y estrellas no se corresponde con el acontecimiento más importante de un deporte determinado. Es necesario recalcar que este partido es el más importante en este deporte debido al hecho de que no existe un campeonato del mundo de selecciones, como sí lo hay en otros deportes, lo cual resta internacionalidad al mismo. Si comparamos por ejemplo la final del balonmano con este partido podemos comprobar como el primero aún guarda esos vestigios de naturalidad del deporte, mientras que el segundo suele estar enfocado más a atraer al mayor número de espectadores, aún a pesar de que no comprendan la totalidad de las reglas del juego, si bien no es difícil entender cuando un equipo ha anotado, que es la principal regla que se debe conocer y con la cual se aprecia el deporte. Hecha esta reflexión acerca de lo que significa el espectáculo del Super Bowl, introduzcámonos en el análisis del partido en sí, que ha coronado como campeones de la NFL  a los Baltimore Ravens.

Tanto los 49ers, léase forty niners o cuarenta y nueves (49es), como los Baltimore Ravens (Cuervos en español), venían de imponerse en el partido de conferencia a los favoritos Atlanta Falcons y New England Patriots respectivamente, en feudo ajeno, dando así la campanada y plantándose en el Super Bowl. Aún más sorprendente fue la trayectoria de los Baltimore Ravens, que tuvieron que disputar el partido de comodín de la Conferencia Americana, esto es, el partido antes de las semifinales de conferencia, que solo disputan los equipos con los cuatro peores registros en la temporada regular de su conferencia. Así, los favoritos para alzarse con el título eran los 49es, que acudían a la cita con mejor registro en la temporada y que habían disputado menos partidos en los playoffs.

La temporada realizada por el quarterback de los 49es, Colin Kaepernick, fue un caso muy curioso ya que al principio de la misma este no disputaba los partidos como titular, puesto que era su segundo año en la NFL y aún estaba obteniendo experiencia, y el puesto de titular lo ocupaba Alex Smith, con más años en la competición. Sin embargo, una lesión de Smith a mitad de temporada permitió a Kaepernick jugar muchos minutos, ganar confianza, y desplegar una combinación de juego ofensivo atacando por tierra, con sus espectaculares galopadas, así como por aire, con sus pases precisos, y ganar una buena cantidad de partidos que acabaría por darle la titularidad aún tras la vuelta de Smith. Quizá fue esta inexperiencia la que le pasó factura a la hora de entrar en juego en el Super Bowl.

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Por su parte, Joe Flacco, quarterback de los Baltimore Ravens sí entró en el partido desde el principio y, junto a una defensa de su equipo impecable liderada por el veterano que jugaba su último partido en la NFL, Ray Lewis, dieron una exhibición en el primer tiempo para los Baltimore Ravens, que combinaban jugadas de pase y carrera y ganaban yarda tras yarda para llegar a la zona de anotación y conseguir el pase concreto para anotar, en total hasta tres veces en esta primera parte (primer y segundo cuarto del partido). Para instalar el marcador en un 21 – 6. San Francisco, por su parte, sólo pudo conseguir dos golpes de campo, que valían tres puntos cada uno. Si a esto le unimos un fumble de los 49ers recuperado por los Ravens y una intercepción que realizó el ala cerrada de los Ravens, Reed, obtenemos como resultado una inyección moral para la defensiva de los Ravens y también para Flacco y su ofensiva, mientras que Kaepernick y los suyos se vinieron abajo en esta primera mitad.

Tras el espectáculo del descanso protagonizando por Beyonce y sus espectaculares bailarinas, las cosas no cambiaron demasiado en el partido. Los Ravens volvieron más metidos en el encuentro que los 49es y se demostró desde la primera jugada de la segunda mitad, en la cual Jacoby Jason devolvió el saque inicial de los 49es para Touchdown con una carrera de 108 yardas en un total de 11 segundos aumentando de esta manera la distancia en el marcador. Así, con el resultado de 28 – 6, cualquiera podía pensar que el partido estaba acabado. Sin embargo, ocurrió algo que nunca antes en un partido de estas magnitudes había sucedido y es que las luces del estadio, fatigadas por el despliegue que tuvieron que aguantar con el espectáculo de Beyonce, decidieron apagarse todas juntas, fastidiando a millones de espectadores que debieron aguantar casi media hora para poder continuar viendo el partido. La trascendencia es mayor si se tiene en cuenta que la emisión se realizaba a altas horas de la madrugada en determinados países como España.

Tras conseguir resolver el problema técnico que rodeó dicho apagón, el partido se reanudó. Parecía como si este tiempo que el partido estuvo suspendido hubiese servido de revulsivo para los jugadores de los 49es, que decidieron ir a por el partido viendo que sus esperanzas de alcanzar la gloria se esfumaban. El propio Kaepernick se enchufó y realizó un juego muy agresivo desplegando su potencial físico recurriendo a carreras en terceros downs que brindaron nuevas posibilidades de ataque al conseguir otras cuatro oportunidades. Así, en este tercer cuarto, Ravens ya no volvería a anotar, mientras que los 49es lo harían en dos ocasiones mediante touchdown,  por conducto de pase de Kaepernick a Crabtree y gracias a una carrera de Frank Gore, y una más mediante Field Goal de 34 yardas de David Akers. De esta forma, San Francisco se situaba a una distancia de tan solo un touchdown para ganar el partido con un marcador de 28 – 23. Ni los más optimistas en la ciudad del Golden Bridge podían imaginar esta vuelta al partido tras el apagón.

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El cuarto cuarto no estuvo exento de emoción como los anteriores. Primero, los Ravens volvieron a plantarle cara al partido tras haber tenido un lapsus que permitió a su rival volver a meterse en el mismo y Flacco alentó a los suyos para volver a tener el control. Así, consiguieron anotar un gol de campo que ampliaría una vez más la renta en su favor y aumentaría su ventaja a ocho puntos, que seguía siendo la de un touchdown, pero que no valdría una simple conversión de una patada para el punto adicional, sino que obligaría a los 49es a ir a por la jugada que les daría dos puntos adicionales si se conseguía anotar. El marcador en este momento era de 31 – 23. Kaepernick, por su parte, estaba dispuesto a obrar el milagro. Volvería a desplegar su poderío físico y a correr en el momento preciso, sobre todo cuando era tercer down, y llevaría a su equipo a una nueva anotación que él mismo conseguiría tras correr hasta la zona de anotación. Sin embargo, la conversión de dos puntos no la conseguiría al intentar buscar el pase, ya que no podía correr por la presión defensiva de los Ravens, que intuían esa jugada. El marcador se situaría en 31 – 29.

Tocaría el turno para los Baltimore Ravens de anotar. Joe Flacco sabía que no debía fallar, o de lo contrario un simple gol de campo de los 49es conseguiría ponerles por delante y, debido a la falta de tiempo, lo más probable era que supusiese el final del encuentro y la derrota para sus Ravens. Por lo que en la mente de Flacco únicamente cabía la idea de conseguir anotar, aunque fuese sólo un gol de campo. Así, Joe Flacco desplegó el mejor fútbol americano que llevaba dentro, intentando pases increíbles que eran atrapados milagrosamente por sus receptores, parecía como si las gargantas de los aficionados que se habían desplazado desde Baltimore a Nueva Orleans consiguiesen que los brazos de los receptores de los Ravens se estirasen los centímetros necesarios para atrapar estos pases. Y la distancia en la que se llegó al cuarto down no era excesiva como para lograr un gol de campo. Justin Tucker lo conseguiría, siendo el mismo de 38 yardas, situando el marcador en 34 – 29.

Los 49es pasarían a la ofensiva por última vez en el partido con la obligación de conseguir un Touchdown, ya que un gol de campo no les valía para ganar. Kaepernick logró llevar a su equipo a la zona roja de los Ravens, o lo que es lo mismo, las últimas diez yardas antes de la anotación. Sin embargo, en cuatro intentos no fue capaz de obtener el touchdown tan deseado. No es comprensible como no optó por correr en ninguna de estas ocasiones. Quizás los Ravens ya le tenían tomada la medida a sus avances por tierra. Lo cierto es que en el último intento de anotar hubo lugar a la polémica, pues el entrenador de los 49es, Jim Harbaugh, hermano del entrenador de los Ravens John Harbaugh, se quejó de un holding, o agarrón de la camiseta, lo cual está prohibido, por parte del defensor de los Ravens hacia el receptor de los 49es que perseguía ese balón. Este castigo no fue otorgado y la posesión pasaría a los Ravens. Estos, inteligentemente, harían correr el reloj e incluso se mostrarían inocentes al permitir un safety, una tackelada en la propia zona de anotación, que le da dos puntos al equipo rival y obliga a devolverles el balón, con el único fin de perder tiempo. El marcador no se movería del 34 – 31.

Así pues, los Baltimore Ravens se alzaban con el título de campeones de la NFL. Suponía algo especial sobre todo para Ray Lewis, mítico jugador defensivo de los Baltimore Ravens que ya había conseguido otro anillo y que había señalado que esta temporada sería la última que disputaría y por lo tanto el Super Bowl sería el último encuentro que jugaría, con lo cual puede retirarse en lo más alto. El saludo final de los hermanos Harbaugh fue también muy emotivo. Joe Flacco mostraba su alegría al mismo tiempo que lo hacía el corredor Ray Rice, que a pesar de su corta estatura se había erigido en pieza fundamental para este equipo. En fin, la ciudad entera de Baltimore estaba fuera de sí y celebraba la consecución de un título trece años después y lo que sería el segundo de la franquicia en toda su historia. A pesar de que, como he mencionado, el espectáculo y la farándula fuesen quizá los protagonistas en esta memorable ocasión, el deporte en sí fue muy emocionante y tuvo de todo, desde jugadas increíbles, anotaciones espectaculares, polémica, duelo de hermanos, retirada de un mito, y hasta un apagón.

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ANDER JAVIER AGUIRRE CARRION

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