Los mejores equipos de la temporada 2013-2014 de la NFL

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Los Seattle Seahawks y los San Francisco 49ers por la conferencia nacional, así como los New England Patriots y los Denver Broncos por la conferencia americana, han demostrado ser los cuatro mejores equipos de la NFL en la temporada 2013-2014, ya que han alcanzado las finales de conferencia que determinarán qué dos equipos se verán las caras en el Super Bowl XLVIII. Las cuatro escuadras se han mostrado muy fuertes y han conseguido derrotar a un gran número de rivales, además de tener un registro importante de triunfos y derrotas.

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Con récord de 13 triunfos por 3 derrotas, los Seahawks han hecho real el mito de la legión de los 12 hombres en su estadio, el CenturyLink Field, conocido de esta manera por el espectacular sonido que puede transmitir por parte de su enfervorizada hinchada (para los menos conocedores se ha de mencionar que en el fútbol americano se juega con 11 jugadores). De esta forma, los Seahawks consiguieron congelar a los New Orleans Saints la semana pasada y derrotar por marcador de 23-15 para obtener su pase a las finales de conferencia.

De la mano de su Quarterback Russell Wilson y de su corredor Marshawn Lynch, los Seahawks han demostrado ser un equipo capaz de destrozar a los rivales y anotar muchos puntos, mientras que su defensa ha impedido encajar los puntos que consigan doblegarles en el marcador. La final de la conferencia nacional se jugará en casa de los Seahawks, por lo que el mito de la legión de los 12 hombres deberá hacerse notar ante los San Francisco 49ers.

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Colin Kaepernick es un especialista en partidos difíciles. No en vano, ya llevó a los 49ers el año pasado al Super Bowl, crónica que contamos aquí en Con D de Deporte (Super Bowl XLVII. El deporte más allá del espectáculo.). Esta histórica franquicia, que recordemos comparte podio con los Dallas Cowboys (5) y los Pittsburgh Steelers (6), con cinco Super Bowls en sus vitrinas, no querrá dejar escapar una nueva oportunidad para ampliar su palmarés.

Con un récord de 12 triunfos y 4 derrotas, los 49ers se enfrentan este domingo a los Seahawks, quienes les privaron de conseguir el primer lugar del oeste de la conferencia nacional. El entrenador Jim Harbaugh, quien fue derrotado por su hermano en el Super Bowl de la temporada pasada, no ha conseguido ganar todavía en el CenturyLink Stadium, si bien sí los ha derrotado en casa. Por lo que los 49ers tienen hambre de venganza al enfrentar a los Seahawks en un duelo del que saltarán chispas.

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Qué podemos resaltar de la combinación Tom Brady (Quarterback) – Bill Belichik (entrenador) que no se haya dicho aún. Desde que ambos arribaran en Foxborough, Massachussets en el año 2000, los New England Patriots han dominado la NFL, siendo campeones en tres ocasiones, sumando un gran número de Super Bowls y finales de conferencia. Ambos forman una sociedad letal que se ha visto inmersa en la consecución de un gran número de records, como lo fue aquella temporada casi perfecta del año 2007, únicamente cayendo ante los Giants de Nueva York en el Super Bowl.

Con un récord de 12 triunfos y 4 derrotas, aunque con la ausencia dolorosa de su mejor receptor, Rob Gronkowski, los Patriots enfrentan este domingo a los Denver Broncos en lo que será un duelo trepidante a disputarse en Denver, Colorado. Brady intenta volver a lo más alto cuando ve de cerca el posible final de su carrera, misma que tantas alegrías ha brindado a los aficionados de Boston y Nueva Inglaterra.

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Otro veterano de mil batallas como lo es Tom Brady es, sin lugar a dudas, Peyton Manning. Ya en los Indianapolis Colts, Manning demostró su enorme talento y llegó a obtener estadísticas demoledoras, siendo el mayor pasador en la historia de la franquicia, incluyendo la consecución del Super Bowl XLI en el año 2006. Sin embargo, para el final de su carrera decidió cambiar de aires y aterrizar en los Denver Broncos para demostrar que no sólo era el equipo lo que le hacía obtener estos logros sino que tenía talento de sobra para conseguirlos en un equipo distinto. Y vaya si lo demostró.

Con un récord de 13 triunfos por 3 derrotas, los Broncos se colocaron en lo más alto del oeste de la conferencia americana, con un Manning en estado de gracia, que estuvo a nada de batir la marca de yardas lanzadas en una temporada (Manning decidió descansar en el último partido de la temporada una vez roto el mencionado record, sin embargo, una decisión postrera de los árbitros invalidó la consecución del mismo). La final de la conferencia americana será el duelo número 14 entre Peyton Manning y Tom Brady y dirimirá una de las mayores rivalidades de Quarterbacks en la historia de la NFL.

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRIÓN

La mejor remontada en la historia de la NFL

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El pasado 3 de enero se cumplieron veinte años de la que es considerada la mejor remontada en la historia de la NFL. El encuentro se correspondía con el primer partido de playoffs y enfrentaba al segundo clasificado de la Conferencia americana del Este, los Buffalo Bills, contra el segundo clasificado de la Conferencia americana Central, los Houston Oilers. El estadio que acogía el mismo sería el de los Bills por haber tenido éstos un mayor registro de victorias en la temporada regular. Por otro lado, el ultimo antecedente de un partido entre ambos conjuntos era una victoria de los Oilers por 27 a 3 en el último partido de la temporada regular, eso sí, disputado en el Astrodome de Houston. Para añadir más heroicidad si cabe al partido, la lesión del quarterback titular de los Bills obligó a dar entrada al quarterback suplente, Frank Reich, número catorce,  que aparece de espaldas en la foto.

El partido pareció declinarse hacia el lado de los Oilers desde el principio. Ya en el primer drive, o posesión en lenguaje de fútbol americano, los Oilers manejaron muy bien el balón, traspasando la defensa de los Bills y llegando a la zona de anotación para dar los primeros puntos al equipo. El marcador se situaba en 7 a 0 para los Oilers. Tras un tímido intento de entrar en el partido por parte de los Bills, que conseguían un gol de campo que situaría el marcador en 7 a 3, el show de los Oilers se desataría. El quarterback Warren Moon destapó su arsenal de pases y fallaría únicamente 3 de los 22 que intentaría en la primera mitad. Llegaría a la cifra de 220 yardas y tendría la posesión 21:20 minutos de un total de 30 que duraría esa primera mitad. Con estos números lo lógico era que las anotaciones llegaran y así lo hicieron.

La primera anotación llegaba tras un pase de Moon al ala cerrada Slaughter, marcando el segundo touchdown del partido. El marcador era de 14 a 3. Posteriormente, otro pase de Moon, esta vez a Duncan, situaba el electrónico en 21 a 3. Otro pase más de Moon, aunque ahora a Jeffires, aderezado con un gracioso baile de celebración, ponía el marcador en 28 a 3. Así se irían los equipos al descanso. Tras la vuelta de los vestuarios, la puntuación de los Oilers se vería aumentada una vez más con una magistral devolución de intercepción de McDowell a un fallido pase de Reich. Las esperanzas de los Bills de continuar su camino en playoffs parecían truncarse, mientras las alegrías de los aficionados de los Oilers que se habían trasladado hasta Buffalo se desbordaban. Nadie daba un duro porque los Bills pudieran dar la vuelta al partido.

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En contra de lo que todo el mundo creía en ese momento, los Bills no se dieron por vencidos y comenzaron a mejorar su juego. En el siguiente drive, llevaron a cabo buenos pases por parte de Reich y buenas carreras de Davis moviendo las cadenas hacia adelante (en fútbol americano existen unas cadenas que se adelantan cada vez que se avanza diez yardas) para que finalmente el propio Davis pudiese marcar tras una carrera de una yarda. El marcador se situaba en 35 a 10. Los Bills comenzaron a creer en la remontada y volvieron a recuperar el balón tras una patada en corto, lo cual les permitió tener una rápida nueva posesión del balón (la patada en corto es una opción arriesgada en fútbol americano que permite intentar recuperar el balón y no tener que esperar una posesión del equipo contrario a riesgo de, si no se consigue, permitir al rival una situación más avanzada a la zona de anotación para comenzar su drive). En este nuevo drive, los Bills volverían a anotar, esta vez gracias a un pase de Reich a Beebe. El marcador se situaba en 35 a 17, y la diferencia era ahora de sólo la mitad.

Al mismo tiempo que la ofensiva de Buffalo se ponía las pilas, también lo hacia su defensiva. Así pues, la pelota le duraba a los Oilers muy poco tiempo y retornaba al mando de Reich quien, ya bastante motivado y creyendo en que era posible ganar el partido, demostraba una vez más su artilugio de pases, si bien también era ayudado por las carreras de Davis. De esta forma, tras un pase de 26 yardas para Reed, Buffalo conseguía su tercer touchdown del partido, estableciendo el electrónico en 35 a 24 y metiendo el miedo en el cuerpo de los jugadores de Houston. En el siguiente drive de los Oilers ese miedo se hizo notar y el safety de los Bills, Henry Jones,  intercepta un fallido pase de Moon, devolviendo esta intercepción a la yarda 23 de Houston. Inmediatamente después, los Bills se verían forzados a una cuarta oportunidad en la tesitura de patear un gol de campo, que solo les daría tres puntos, o intentar jugar el balón para alcanzar el primer down (en fútbol americano se poseen cuatro oportunidades y si no se consigue avanzar diez yardas el balón pasa automáticamente al otro equipo, por lo que el cuarto down es crítico). Sin embargo, Reich confió en sus posibilidades y decidió jugar el balón, mandando un pase providencial a Reed que acabaría con una nueva anotación. El marcador se situaba en 35 a 31. La distancia se había recortado de 32 a 4 puntos en tan solo 7 minutos.

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El final del partido sería todavía más alucinante. Los Oilers no querían dejar escapar un partido que, aunque se les había puesto muy de cara desde el principio, parecía torcérseles, y enlazarían una serie de jugadas que les situarían a escasas yardas de la anotación. Sin embargo, serian detenidos y forzados a intentar un gol de campo. La patada fue milagrosamente bloqueada por el jugador de Buffalo Montgomery y devuelta casi hasta la zona de anotación de los Oilers. En la próxima posesión Reich daría un nuevo pase a Reed para su tercera anotación del partido. Los Bills se ponían por primera vez por delante en el partido. Los Oilers no se lo podían creer (38 a 35). Aun así, no se darían por vencidos y sacarían su orgullo para alcanzar a los Bills en el marcador con una patada de gol de campo a segundos del final y forzando la prórroga. Cabe recordar que en la prórroga de aquel entonces el primer equipo que realizaba cualquier tipo de  anotación se llevaba el partido

La primera y vital posesión, para hacer más dramático si cabe el desenlace, era otorgada a los Oilers. Parecía que por fin podrían sellar el partido. Sin embargo, un pase de Moon ligeramente alto no alcanzaba receptor y acababa en las manos del defensivo Nate Odoms, consiguiendo así una nueva intercepción para los Bills a escasas yardas de la zona de anotación de los Oilers, lo que hacía presagiar lo peor para Houston. Y así lo fue. Los Bills no tuvieron más que centrar el balón para dar lugar a la patada de Christie que sentenciaba el partido y traía las pesadillas a Houston mientras hacía creer en milagros a la afición de Buffalo. Este es uno de los partidos más emocionantes que se recuerdan en la historia de la NFL y sin duda la mejor de las remontadas de la Competición

Super Bowl XLVII. El Deporte más allá del espectáculo

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Pocas veces un espectáculo deportivo consigue acaparar tanta expectación extradeportiva como lo hace todos los años la Final de la liga de fútbol americano, mejor conocida como Super Bowl (en España se le conoce como la Super Bowl, por hacer referencia a una final, mientras que en otros países se le dice el Super Bowl, ninguna terminación es más acertada puesto que el pronombre “the” en inglés es neutro y puede ser traducido de cualquiera de las dos maneras). Lo cierto es que al principio y al final de haber presenciado este partido uno se queda con la sensación de haber visto una especie de alfombra roja de famosos aderezada con algún toque de deporte y despliegue físico y no es para menos. Anuncios millonarios con famosos y famosas en situaciones excéntricas, véase el beso de Bar Rafaeli con un aficionado cualquiera, actuación estelar de Beyonce en su faceta más sensual, incluso esta edición contó con un invitado inesperado como el apagón que obligó a suspender el encuentro durante aproximadamente media hora.

La realidad es que cualquiera pensaría que este despliegue de flashes y estrellas no se corresponde con el acontecimiento más importante de un deporte determinado. Es necesario recalcar que este partido es el más importante en este deporte debido al hecho de que no existe un campeonato del mundo de selecciones, como sí lo hay en otros deportes, lo cual resta internacionalidad al mismo. Si comparamos por ejemplo la final del balonmano con este partido podemos comprobar como el primero aún guarda esos vestigios de naturalidad del deporte, mientras que el segundo suele estar enfocado más a atraer al mayor número de espectadores, aún a pesar de que no comprendan la totalidad de las reglas del juego, si bien no es difícil entender cuando un equipo ha anotado, que es la principal regla que se debe conocer y con la cual se aprecia el deporte. Hecha esta reflexión acerca de lo que significa el espectáculo del Super Bowl, introduzcámonos en el análisis del partido en sí, que ha coronado como campeones de la NFL  a los Baltimore Ravens.

Tanto los 49ers, léase forty niners o cuarenta y nueves (49es), como los Baltimore Ravens (Cuervos en español), venían de imponerse en el partido de conferencia a los favoritos Atlanta Falcons y New England Patriots respectivamente, en feudo ajeno, dando así la campanada y plantándose en el Super Bowl. Aún más sorprendente fue la trayectoria de los Baltimore Ravens, que tuvieron que disputar el partido de comodín de la Conferencia Americana, esto es, el partido antes de las semifinales de conferencia, que solo disputan los equipos con los cuatro peores registros en la temporada regular de su conferencia. Así, los favoritos para alzarse con el título eran los 49es, que acudían a la cita con mejor registro en la temporada y que habían disputado menos partidos en los playoffs.

La temporada realizada por el quarterback de los 49es, Colin Kaepernick, fue un caso muy curioso ya que al principio de la misma este no disputaba los partidos como titular, puesto que era su segundo año en la NFL y aún estaba obteniendo experiencia, y el puesto de titular lo ocupaba Alex Smith, con más años en la competición. Sin embargo, una lesión de Smith a mitad de temporada permitió a Kaepernick jugar muchos minutos, ganar confianza, y desplegar una combinación de juego ofensivo atacando por tierra, con sus espectaculares galopadas, así como por aire, con sus pases precisos, y ganar una buena cantidad de partidos que acabaría por darle la titularidad aún tras la vuelta de Smith. Quizá fue esta inexperiencia la que le pasó factura a la hora de entrar en juego en el Super Bowl.

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Por su parte, Joe Flacco, quarterback de los Baltimore Ravens sí entró en el partido desde el principio y, junto a una defensa de su equipo impecable liderada por el veterano que jugaba su último partido en la NFL, Ray Lewis, dieron una exhibición en el primer tiempo para los Baltimore Ravens, que combinaban jugadas de pase y carrera y ganaban yarda tras yarda para llegar a la zona de anotación y conseguir el pase concreto para anotar, en total hasta tres veces en esta primera parte (primer y segundo cuarto del partido). Para instalar el marcador en un 21 – 6. San Francisco, por su parte, sólo pudo conseguir dos golpes de campo, que valían tres puntos cada uno. Si a esto le unimos un fumble de los 49ers recuperado por los Ravens y una intercepción que realizó el ala cerrada de los Ravens, Reed, obtenemos como resultado una inyección moral para la defensiva de los Ravens y también para Flacco y su ofensiva, mientras que Kaepernick y los suyos se vinieron abajo en esta primera mitad.

Tras el espectáculo del descanso protagonizando por Beyonce y sus espectaculares bailarinas, las cosas no cambiaron demasiado en el partido. Los Ravens volvieron más metidos en el encuentro que los 49es y se demostró desde la primera jugada de la segunda mitad, en la cual Jacoby Jason devolvió el saque inicial de los 49es para Touchdown con una carrera de 108 yardas en un total de 11 segundos aumentando de esta manera la distancia en el marcador. Así, con el resultado de 28 – 6, cualquiera podía pensar que el partido estaba acabado. Sin embargo, ocurrió algo que nunca antes en un partido de estas magnitudes había sucedido y es que las luces del estadio, fatigadas por el despliegue que tuvieron que aguantar con el espectáculo de Beyonce, decidieron apagarse todas juntas, fastidiando a millones de espectadores que debieron aguantar casi media hora para poder continuar viendo el partido. La trascendencia es mayor si se tiene en cuenta que la emisión se realizaba a altas horas de la madrugada en determinados países como España.

Tras conseguir resolver el problema técnico que rodeó dicho apagón, el partido se reanudó. Parecía como si este tiempo que el partido estuvo suspendido hubiese servido de revulsivo para los jugadores de los 49es, que decidieron ir a por el partido viendo que sus esperanzas de alcanzar la gloria se esfumaban. El propio Kaepernick se enchufó y realizó un juego muy agresivo desplegando su potencial físico recurriendo a carreras en terceros downs que brindaron nuevas posibilidades de ataque al conseguir otras cuatro oportunidades. Así, en este tercer cuarto, Ravens ya no volvería a anotar, mientras que los 49es lo harían en dos ocasiones mediante touchdown,  por conducto de pase de Kaepernick a Crabtree y gracias a una carrera de Frank Gore, y una más mediante Field Goal de 34 yardas de David Akers. De esta forma, San Francisco se situaba a una distancia de tan solo un touchdown para ganar el partido con un marcador de 28 – 23. Ni los más optimistas en la ciudad del Golden Bridge podían imaginar esta vuelta al partido tras el apagón.

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El cuarto cuarto no estuvo exento de emoción como los anteriores. Primero, los Ravens volvieron a plantarle cara al partido tras haber tenido un lapsus que permitió a su rival volver a meterse en el mismo y Flacco alentó a los suyos para volver a tener el control. Así, consiguieron anotar un gol de campo que ampliaría una vez más la renta en su favor y aumentaría su ventaja a ocho puntos, que seguía siendo la de un touchdown, pero que no valdría una simple conversión de una patada para el punto adicional, sino que obligaría a los 49es a ir a por la jugada que les daría dos puntos adicionales si se conseguía anotar. El marcador en este momento era de 31 – 23. Kaepernick, por su parte, estaba dispuesto a obrar el milagro. Volvería a desplegar su poderío físico y a correr en el momento preciso, sobre todo cuando era tercer down, y llevaría a su equipo a una nueva anotación que él mismo conseguiría tras correr hasta la zona de anotación. Sin embargo, la conversión de dos puntos no la conseguiría al intentar buscar el pase, ya que no podía correr por la presión defensiva de los Ravens, que intuían esa jugada. El marcador se situaría en 31 – 29.

Tocaría el turno para los Baltimore Ravens de anotar. Joe Flacco sabía que no debía fallar, o de lo contrario un simple gol de campo de los 49es conseguiría ponerles por delante y, debido a la falta de tiempo, lo más probable era que supusiese el final del encuentro y la derrota para sus Ravens. Por lo que en la mente de Flacco únicamente cabía la idea de conseguir anotar, aunque fuese sólo un gol de campo. Así, Joe Flacco desplegó el mejor fútbol americano que llevaba dentro, intentando pases increíbles que eran atrapados milagrosamente por sus receptores, parecía como si las gargantas de los aficionados que se habían desplazado desde Baltimore a Nueva Orleans consiguiesen que los brazos de los receptores de los Ravens se estirasen los centímetros necesarios para atrapar estos pases. Y la distancia en la que se llegó al cuarto down no era excesiva como para lograr un gol de campo. Justin Tucker lo conseguiría, siendo el mismo de 38 yardas, situando el marcador en 34 – 29.

Los 49es pasarían a la ofensiva por última vez en el partido con la obligación de conseguir un Touchdown, ya que un gol de campo no les valía para ganar. Kaepernick logró llevar a su equipo a la zona roja de los Ravens, o lo que es lo mismo, las últimas diez yardas antes de la anotación. Sin embargo, en cuatro intentos no fue capaz de obtener el touchdown tan deseado. No es comprensible como no optó por correr en ninguna de estas ocasiones. Quizás los Ravens ya le tenían tomada la medida a sus avances por tierra. Lo cierto es que en el último intento de anotar hubo lugar a la polémica, pues el entrenador de los 49es, Jim Harbaugh, hermano del entrenador de los Ravens John Harbaugh, se quejó de un holding, o agarrón de la camiseta, lo cual está prohibido, por parte del defensor de los Ravens hacia el receptor de los 49es que perseguía ese balón. Este castigo no fue otorgado y la posesión pasaría a los Ravens. Estos, inteligentemente, harían correr el reloj e incluso se mostrarían inocentes al permitir un safety, una tackelada en la propia zona de anotación, que le da dos puntos al equipo rival y obliga a devolverles el balón, con el único fin de perder tiempo. El marcador no se movería del 34 – 31.

Así pues, los Baltimore Ravens se alzaban con el título de campeones de la NFL. Suponía algo especial sobre todo para Ray Lewis, mítico jugador defensivo de los Baltimore Ravens que ya había conseguido otro anillo y que había señalado que esta temporada sería la última que disputaría y por lo tanto el Super Bowl sería el último encuentro que jugaría, con lo cual puede retirarse en lo más alto. El saludo final de los hermanos Harbaugh fue también muy emotivo. Joe Flacco mostraba su alegría al mismo tiempo que lo hacía el corredor Ray Rice, que a pesar de su corta estatura se había erigido en pieza fundamental para este equipo. En fin, la ciudad entera de Baltimore estaba fuera de sí y celebraba la consecución de un título trece años después y lo que sería el segundo de la franquicia en toda su historia. A pesar de que, como he mencionado, el espectáculo y la farándula fuesen quizá los protagonistas en esta memorable ocasión, el deporte en sí fue muy emocionante y tuvo de todo, desde jugadas increíbles, anotaciones espectaculares, polémica, duelo de hermanos, retirada de un mito, y hasta un apagón.

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ANDER JAVIER AGUIRRE CARRION

Tyrann Mathieu. El Tejón de Miel

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Lo que voy a contar no se asemeja a las historias de éxito y superación que he venido enseñando hasta la fecha. Sin embargo, por fortuna es una historia inacabada y el protagonista tiene en su poder la llave que le aleje de las tentaciones y le lleve al éxito. Por lo que puede llegar a transmitir en las entrevistas que se le han hecho, Tyrann parece estar dispuesto a darle la vuelta a la situación tan complicada que está viviendo y entrenarse duramente para ser elegido como jugador de la NFL, la liga profesional de fútbol americano. Esperemos que algún equipo crea en la posible reconvención de este jugador y mire más su potencial como jugador defensivo que los errores cometidos en el pasado fuera de los campos. También debemos dar un voto de confianza en el propio Tyrann para que se dedique únicamente a pensar en jugar y no se vuelva a acercar al mundo de las drogas que tantos disgustos le ha dado.

Tyrann Mathieu nació en Nueva Orleans, Luisiana el 13 de mayo de 1992. Ingresó en la Universidad de Luisiana State en el año 2010 y pronto comenzó a demostrar sus grandes cualidades como jugador defensivo. Durante ese año, conocido como Freshman, por ser el primer año de Universidad, Tyrann intervino en todos los partidos que su equipo disputó, iniciando en uno de ellos. Realizó 59 placajes y 5.5 sacks, o placajes al quarterback detrás de la línea de inicio, a la vez que interceptó el balón en dos ocasiones. En el Bowl, o partido más importante de la temporada para un equipo colegial, en donde su equipo enfrentó a la universidad de Texas A&M, obtuvo el galardón de mejor jugador defensivo y su equipo se alzó con la victoria por 41 a 24. Sus estadísticas en ese partido fueron de 7 placajes, dos fumbles, o robos de balón, uno de ellos lo recuperó él mismo, una intercepción y un sack.

Su progresión al año siguiente no hizo sino ir en aumento. Así, en su año de Softmore, o segundo año universitario, consiguió un total de 71 placajes, 1.5 sacks, 5 fumbles, de los cuales dos de ellos los recuperó para anotar touchdown en la misma jugada, y dos intercepciones. Gracias a sus cualidades para correr y regatear rivales, le dieron la opción de devolver los punts, o patadas de despeje para dar el balón al otro equipo cuando es la última jugada y el equipo no puede avanzar más. De esta forma, devolvió un total de 26 punts, recorriendo en todos ellos 420 yardas y anotando 2 touchdowns de regreso. En el partido para clasificarse al juego por el campeonato del fútbol americano colegial, es decir, el SEC Championship Game, o Campeonato del sureste de Estados Unidos, que le enfrentó contra los Bulldogs de la Universidad de Georgia, su equipo no defraudó y se impuso por un marcador de 42 a 10, como tampoco defraudó el propio Tyrann, que se alzó con la mención de mejor jugador del partido.

Gracias a su espectacular demostración en esta temporada, obtuvo el premio Chuck Berdnarik, que se le da al mejor jugador defensivo del año, al mismo tiempo que consiguió ser finalista en el trofeo Heissman, que es el máximo galardón que puede obtener un jugador de fútbol americano colegial. Esta mención fue especialmente importante teniendo en cuenta que Tyrann es un jugador defensivo y que en la mayoría de ocasiones este galardón suele otorgarse a jugadores ofensivos. Sus actuaciones hicieron que se le reconociera con el sobrenombre de “Honey Badger” o en español “Tejón de Miel”, que es un animal de muy extraña localización, que aunque no es muy grande en tamaño, posee una enorme agresividad y, al ser carnívoro, ataca a sus presas con una fuerza increíble. A continuación, un vídeo de sus mejores jugadas para que juzguen ustedes mismos las enormes cualidades de Tyrann.

La carrera deportiva de Tyrann parecía que sólo podía mejorar, sin embargo, fue todo lo contrario. Esto fue así debido a que se había adentrado en el mundo de las drogas, en especial, había comenzado a consumir marihuana de forma continua, algo prohibido por su Universidad para llegar a practicar deporte colegial. De hecho, Tyrann había sido suspendido en un partido de la temporada 2011 ya que se le practicaron controles y estos detectaron el consumo de marihuana. Esta suspensión era el primer eslabón de una cadena de castigos que irían en aumento si Tyrann no cesaba de realizar esta actividad perjudicial para su salud y su rendimiento deportivo. Sin embargo, el 9 de junio de 2012 ocurrió un hecho que sumiría a Mat Tyrann en una situación depresiva y le conduciría a abusar en el consumo de esta sustancia prohibida. Ello fue el mal rendimiento que tanto él mismo como su equipo dieron en el juego de campeonato que les enfrentó a la Universidad de Alabama, al que habían accedido tras ganar el mencionado SEC Championship Game, y que perdieron por marcador de 21 a 0. El propio Tyrann confesaría que el golpe fue mayor dado que el partido se disputó en el Estado de Luisiana del cual él era originario. Al partido asistieron todos sus familiares y amigos.

Los castigos que se le daban a Tyrann por dar positivo en subsiguientes controles practicados por la universidad fueron en aumento hasta que finalmente fue expulsado del equipo aunque mantuviese su plaza en la universidad para seguir estudiando. Este hecho parecía que marcaría un antes y un después en la vida de Tyrann y que le haría recapacitar y dejaría el consumo de las drogas. Incluso llegó a apuntarse voluntariamente a una clínica de rehabilitación para que le ayudasen a dejar este vicio. Sin embargo, no fue así ya que la policía le arrestaría a él y a otros ex integrantes del equipo de fútbol americano de la Universidad del Estado de Luisiana en octubre de 2012 por consumo nuevamente de marihuana. Tyrann tuvo que pasar una noche en la cárcel, algo que él confiesa que fue el peor momento de su vida y que le ha hecho verdaderamente reflexionar sobre hacia donde debe dirigir su futuro.

En una entrevista realizada para la cadena ESPN en enero de 2013, Tyrann se confiesa arrepentido y afirma que pasó momentos de su vida en los que no sabía muy bien cuál era la dirección que pretendía tomar en el futuro, pero que, sin embargo, en el momento en el que se vio apartado de los terrenos de juego y de su deporte favorito, el fútbol americano, comprendió que este deporte lo era todo en su vida y que si se lo arrebataban, lo apartaban de lo que verdaderamente quería hacer en la vida. Se declara a sí mismo como un competidor nato y un verdadero campeón y también afirma que lo único que quiere es que le devuelvan la posibilidad de demostrar a los demás que él puede ser un verdadero campeón y la única forma de que esto ocurra es si le dejan volver a practicar fútbol americano.

Está por verse si las palabras de Tyrann son del todo sinceras y si no va a sufrir una nueva recaída. Sin embargo, parece ser que esta vez el arrepentimiento es verdadero y que ha tocado fondo definitivamente, por lo que lo único que le queda ahora es levantarse, entrenarse fuerte, y volver a golpear quarterbacks para robarles el balón y llevarlo hasta la zona de anotación. Lamentablemente, debido a estos incidentes, Tyrann ha pasado por un largo periodo de inactividad, al mismo tiempo que su fama ha caído en picado. Un tema importante también es que no podrá volver al deporte colegial, dada la suspensión de su Universidad que le dejará fuera durante su último año colegial, por lo que sólo le resta la posibilidad de ser drafteado, esto es, ser fichado como novato por un equipo de la NFL. Esperamos que algún equipo pueda confiar en él y en el potencial que posee con las cualidades demostró y que este mal trago sólo haya supuesto una pequeña piedra en el camino, como la que puede existir en la carrera de todo gran deportista.

 

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRION

Pases Laterales. Cuando el Futbol Americano se mezcla con el Rugby

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Puede que muchos de nuestros lectores ya lo sepan, pero para los que no, explicaré unas pequeñas reglas sobre fútbol americano que es necesario conocer para así poder entender la peculiaridad de las jugadas que vengo a comentar a continuación. En fútbol americano, antes de cada jugada, se establece una línea imaginaria de posesión, o línea de scrimmage, en el lugar del campo donde el jugador que llevaba la pelota ha llegado a detenerse, bien porque jugadores del equipo contrario le han placado, bien porque este ha salido del terreno de juego. Esta línea imaginaria determina el momento a partir del cuál ya no está permitido realizar un pase adelantado. Es decir, detrás de la línea imaginaria el quarterback o bien, y esto es importante ya que a veces se desconoce, cualquier otro jugador del equipo que tiene la posesión de la pelota, puede realizar un pase hacia alguno de sus compañeros que esté por delante de la línea de scrimmage. Una vez la pelota ha sobrepasado esta línea de scrimmage no cabe la posibilidad de realizar un nuevo pase hacia adelante. Sin embargo, y es aquí donde adquiere sentido este artículo, sí cabe la posibilidad de seguir pasando el balón, si bien, estos pases deberán realizarse hacia atrás, al modo en el que se realizan en el Rugby. El nombre que se le da a este tipo de pases es pases laterales. Es necesario recalcar que ver un pase lateral es muy extraño y su uso se ve restringido a situaciones de extrema urgencia, sobre todo en la última jugada y cuando el equipo que tiene control del balón va por debajo en el marcador.

La primera jugada que voy a comentar sucedió en 1985 en un partido colegial entre la Universidad de Stanford, apodados los Cardinals, y la Universidad de California Berkeley, más conocidos como los Bears. El quarterback de la Universidad de Stanford era John Elway, quien en un futuro sería nombrado para acceder al Hall of Fame por sus numerosas y destacadas actuaciones en la NFL. El partido cobraba especial importancia por la rivalidad que existe históricamente entre ambas universidades, además de ser una victoria de vital importancia para las aspiraciones de ambas escuadras de acceder a los distintos “Bowls”, o juegos de campeonato universitario. El marcador llegaba a los minutos finales con una ventaja de dos puntos a favor de los Bears, siendo de 19 – 17. Sin embargo, a ocho segundos del final, los Cardinals conseguían un gol de campo, que los situaba arriba por un punto, siendo el marcador de 20 – 19. Sin embargo, este gol de campo no había consumido todo el tiempo y en el reloj restaban cuatro segundos por jugar. Es decir, aún le quedaba un último suspiro a los Bears para intentar llevarse el partido. Los Cardinals pateaban desde el centro para dar el balón a los Bears y, tras capturar al jugador que portase el balón, habrían ganado el partido y accedido al campeonato universitario. Sin embargo, los Bears tenían otra idea en mente y pensaban arrebatar el partido a los Cardinals. Iban a recurrir a los pases laterales.

 La jugada es bastante increíble. Varias veces parecen estar a punto de ser placados los jugadores de los Bears pero en el último instante consiguen deshacerse del balón para dárselo a un compañero. Muchos defensas de los Cardinals, ante esta situación, no saben muy bien qué hacer ni a quién marcar, y lo que es peor, cuando creen que ya han placado al hombre que lleva el balón, se dan cuenta de que otro hombre está corriendo con el balón y es nuevamente placado, pero vuelve a soltar el balón y otro más consigue deshacerse de la defensa hasta ser placado, y así sucesivamente. Un total de cinco pases laterales fueron utilizados en esta jugada de manera satisfactoria. Si bien, la legalidad de esta jugada ha sido muchas veces discutida, nunca se ha llegado a una conclusión definitiva sobre si existió algún pase que no fuera del todo lateral y sí quizás un tanto adelantado. La conclusión de esta jugada es muy extraña puesto que la banda musical del equipo de los Cardinals accede al campo cuando el balón aún está en juego pensando que su equipo ya ha ganado el partido. Un hecho jocoso se da cuando el jugador de los Bears que hace touchdown, pasando incluso al lado de la banda musical, finalmente golpea con el balón a un integrante de dicha banda a modo de celebración, pero quizás también un poco a modo de burla.

Otra jugada parecida tuvo lugar en un partido de post temporada de la NFL disputado entre los Tennessee Titans y los Buffalo Bills en el año 2000. Después de un partido muy disputado, los Bills se hacían con una ventaja de un punto tras un gol de campo a falta de 16 segundos para que finalizara el partido y los Titans debían recibir la pelota para intentar dar la vuelta al marcador con el regreso de la patada. En esta jugada, sin embargo, únicamente tiene lugar un solo pase lateral, pero es, como se ha mencionado, tan inusual ver este tipo de jugadas que nadie en todo el Estadio, ni mucho menos la defensa de los Bills, se imaginaba que esto iba a suceder. De hecho, se puede apreciar como los Titans hacen creer a los Bills que retornarían la patada por un sector del campo y el otro queda totalmente despejado para que pueda correr por él el jugador de los Titans que recibe el pase lateral, hasta alcanzar la anotación y ganar el partido.

Y finalmente, el gran colofón a este repertorio de jugadas es la sucedida el 27 de octubre de 2007 entre dos equipos universitarios de la tercera división de futbol americano colegial, la Universidad de Trinity y el Colegio Millsaps. Estos últimos jugaban en casa y, a falta de dos segundos, estaban por delante en el marcador 24 a 22. Sin embargo, los jugadores de la Universidad de Trinity llevaron a cabo una de las jugadas más espectaculares que se puedan recordar en la historia del fútbol americano. En esta ocasión, la jugada no comienza en un retorno de patada, sino en una posición de ataque para la Universidad de Trinity. El quarterback realiza el pase adelantado, como sucedería en la amplia mayoría de jugadas que tienen lugar en fútbol americano, pero a continuación sucede lo que bien podría calificarse de locura. Un total de quince pases laterales entre jugadores que llegan incluso a tocar el balón más de una vez, algo totalmente inusual, hasta que finalmente llegan a la zona de anotación y consiguen ganar el partido. Ver para creer.

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRION

El comienzo de una leyenda. Pittsburgh Steelers

Franco-Harris

Cuarto Down y largo para los Pittsburgh Steelers. Pierden por un punto y se encuentran en la yarda 70 de su propio campo. Quedan veintidós segundos en el reloj, lo que significa que esta será su última oportunidad de anotar y poder dar la vuelta al marcador. Están demasiado lejos para intentar un gol de campo. El Quarterback Terry Bradshaw saca el balón y recorre un par de metros hacia atrás, sondea el campo y se esfuerza por encontrar un receptor abierto a quien mandárselo y conseguir el tan ansiado touchdown. Sin embargo, la defensa de los Oakland Raiders no parece dispuesta a permitir que esto pase, ellos también quieren llegar a la final de la Conferencia Americana. Los jugadores de los Raiders comienzan a avanzar sobre Bradshaw, quien hace malabares para impedir ser saqueado. Finalmente, ante la falta de receptores abiertos intenta un pase suicida hacia su ala cerrada John Fuqua. Sin embargo, no puede alcanzar el balón y éste golpea en el casco del defensor de los Raiders Jack Tatum y sale despedido en el aire y con él las esperanzas de los miles de aficionados que se dieron cita en el Estadio Three Rivers de Pensilvania para observar el primer partido de su equipo en post temporada de los últimos 25 años.

Los Pittsburgh Pirates fueron creados en 1933 en la ciudad de Pittsburgh situada en el histórico Estado de Pensilvania en el noreste de los Estados Unidos. Sin embargo, esta ciudad no es la más importante de dicho Estado puesto que el honor lo ostenta la capital del mismo que es la mítica Philadelphia, casa de los Eagles, el otro equipo de Pensilvania. En el año 1941, los Pirates cambian de nombre y pasan a llamarse Steelers, o en español “Acereros”, haciendo honor a una de las industrias más importantes de la región como es el acero. Durante sus inicios, los Steelers tuvieron muchas campañas en las que cosecharon más derrotas que victorias, llegando en muy pocas ocasiones a disputar la post temporada de la NFL y ni siquiera se les ocurría pensar en luchar por el título de la Conferencia Americana ni mucho menos llegar a jugar el partido más importante de dicho deporte y que es observado por millones de personas de todo el mundo como es la “Super Bowl.” Sin embargo, en la década de los setenta algo empezó a cambiar. Todo comenzó con la contratación del entrenador Chuck Nulls tras la negativa del histórico y ampliamente laureado Joe Paterno de Penn State University. La destacada visión de futuro con la que contaba Nulls hizo que éste lograra draftear en cinco años los que a la postre serían nada más y nada menos que nueve jugadores que forman parte del Salón de la Fama, entre los que destacan Terry Bradshaw, Joe Green, Jack Lambert y Franco Harris.

El balón tardó en caer un par de segundos que parecieron una eternidad para las miles de gargantas vestidas con las camisetas negras y amarillas, representando los colores de los Steelers, hasta que de repente aparecieron de la nada como un milagro las manos del novato Franco Harris, que sujetaron el balón sin que éste llegase a tocar el suelo, sujetando a su vez las esperanzas de una franquicia que tantos años de sufrimiento había soportado. Como una exhalación y ante la sorpresa generalizada de la defensa de los Raiders, que se veían vencedores, Harris recorría las yardas finales del terreno de juego y, a falta de cinco yardas, el último intento por tacklearle se desvanecía y, con el último defensor rendido, Harris anotaba el touchdown de la victoria llevando el júbilo a los aficionados que incluso invadieron el campo para abrazarse con su nuevo ídolo.

Los Pittsburgh Steelers jugarían la final de la Conferencia de ese año, 1972, y perderían 21-17 contra los históricos Miami Dolphins, actualmente el único equipo que ha conseguido ganar la Super Bowl sin haber perdido un solo encuentro en toda la temporada y post temporada. Sin embargo, la leyenda había comenzado. Los Pittsburgh Steelers alcanzarían la Super Bowl en 1974, 1975, 1978 y 1979 así como en los años más recientes de 1995, 2005, 2008 y 2010, ganando en total 6 de estas 8 apariciones que les convierten hoy en día en el equipo más laureado de la NFL por delante de los Dallas Cowboys y los San Francisco 49´ers (léase forty-niners) que tienen 5. Ha de resaltarse asimismo que son uno de los equipos que cuentan con mayor afición, no sólo en el Estado de Pensilvania, sino en la Unión Americana y fuera de ella. La histórica recepción de Franco Harris es conocida hoy en día por los aficionados de los Steelers como la “Immaculate Reception” o “Inmaculada Recepción”, haciendo énfasis a las proporciones bíblicas que alcanzó en sus corazones.

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRION