Gastón Gaudio. El Gato

 

Gastón “El Gato” Gaudio será recordado por ser el tercer argentino que logró conquistar un Grand Slam en singles, detrás de Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini, concretamente Roland Garros en el año 2004, pero también por ser una persona con  un buen sentido del humor y a la vez un pesimista exacerbado que le llevaría a protagonizar situaciones cuanto menos curiosas sobre una pista de tenis. Gaudio poseía un  gran talento con la raqueta. De esta forma llegaría a conseguir un gran número de victorias, en ocasiones inesperadas, e incluso alcanzaría los primeros puestos del ranking de la ATP. Si bien, estas victorias no las podría consagrar con la consecución de torneos de gran entidad, salvo aquella brillante excepción del Gran Slam de Roland Garros conseguido en 2004. La raíz de este hecho puede quizás deberse a su mentalidad, tan cambiante en situaciones de tensión como los partidos importantes de un gran torneo, que le jugaría en ocasiones malas pasadas. Que podía haber conseguido un mayor número de torneos de gran entidad está más que comprobado. Si no, basta observar sus actuaciones en el Roland Garros de 2004 y en el Torneo Masters Series de 2005 para darnos cuenta del potencial con el que estaba dotado este magnífico jugador.

Gastón Norberto Gaudio nació el 9 de diciembre de 1978 en la localidad de Temperley, en la provincia de Buenos Aires. A temprana edad comenzó a desarrollar su talento en el tenis a la vez que alternaba su práctica con la del fútbol, pero fue en la primera disciplina en donde desarrollaría todo su talento. Desde pequeño comenzó a participar en torneos nacionales y a ocupar los primeros puestos en los mismos. Incluso llegaría a participar en algún torneo internacional, como por ejemplo el Mundial de Menores que se celebró en Japón, a la edad de 14 años. Sin embargo, con quince años, Gastón debía tomar una importante decisión: o bien dejaba el deporte para ponerse a estudiar y obtener una licenciatura para poder trabajar, o bien dedicarse al cien por cien a la práctica del tenis. Realizar las dos cosas a un nivel óptimo para progresar era algo impensable. Tras tener una importante conversación con sus padres, finalmente Gaudio decidió continuar en el deporte y pasar al siguiente nivel en la práctica del tenis. Tras varios años disputando torneos internacionales como amateur, sufriendo numerosos infortunios y teniendo que costearse sus propios viajes para acudir a los mismos, Gastón Gaudio se haría profesional en el año 1996 a la edad de 18 años.

Los éxitos de Gaudio comenzarían a llegar tras sólo dos años de haberse hecho profesional. Así, en el año 1998 se alzaría con su primer título, el Future Nº 2 español. Ese mismo año lograría además conquistar dos Challengers, torneos de menor rango en la escala internacional. Serian el de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia y el de Santiago de Chile. Al año siguiente se alzaría con un par de Challengers más, los disputados en Niza en Francia y Espinho en Portugal. Según avanzaba su andadura en los circuitos, su desempeño en los torneos de mayor renombre iba en aumento. Así, en el año 2000 alcanzaría la final en el torneo de Stuttgart, en ese momento torneo ATP 500, y los cuartos de final en el Masters 1000 de Montecarlo, y se alzaría con un nuevo Challenger, esta vez el de Brunswick, Alemania. Al año siguiente alcanzaría la final en el ATP 250 de Viña del Mar, Chile, así como de nuevo unos cuartos de final en un Masters 1000, esta vez en el torneo de Miami. En el año 2002 conseguiría por fin un torneo ATP 500 y lo haría en dos ocasiones, en el torneo Conde de Godó que se disputa en Barcelona y en el extinto Torneo de Mallorca, que ahora se lleva a cabo en Valencia, venciendo en éste último  la final al número uno del mundo en ese entonces, el australiano Lleyton Hewitt. En el año 2003 se colaría en el Top 20 del ranking mundial de la ATP al realizar buenos partidos en torneos importantes, como fue la victoria conseguida ante Juan Carlos Ferrero, por aquel entonces número 2 del mundo, en segunda ronda del Master 1000 de Cincinnati.

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La gloria esperaba a Gastón Gaudio en el año 2004. El Gato acudía a Roland Garros como número 44 del mundo siendo su mejor actuación en este torneo los octavos de final alcanzados en 2002. Sin embargo, en este torneo lograría llevar su tenis a un nivel superlativo, dominando el revés y teniendo una mentalidad ganadora constante. Años más tarde, Gaudio admitiría que tenía charlas casi diarias con su psicólogo, quien le explicaba que debía creer más en sí mismo y que así llegaría el éxito en ese torneo. Los números del Gato en partidos en los que se alcanzasen los cinco sets no invitaban precisamente al optimismo, ya que había ganado únicamente un partido de cinco que había disputado a cinco sets. Ya desde el inicio se veía que esta era una ocasión propicia para que Gaudio alcanzara el éxito, puesto que en su debut con Guillermo Cañas, también argentino, el partido debía interrumpirse por falta de luz en el quinto set y a la vuelta del mismo el Gato supo hacerse con la victoria. Su posterior rival era el checo Jiri Novak, en ese entonces número 14 del mundo. Este partido también debió extenderse hasta el quinto set, pero una vez más Gaudio demostró una gran resistencia y volvía a hacerse con la victoria. Estos dos partidos le llenaron de confianza y le inspiraron para seguir trabajando y seguir cosechando triunfos en este torneo.

Gastón Gaudio se vería las caras en tercera ronda con el sueco Thomas Enqvist, a quien vencería en cuatro sets y alcanzaría así los octavos de final, su mejor resultado en este torneo. Tras una primera semana muy buena, cualquiera podría pensar que el Gato había alcanzado su límite de juego, sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que Gaudio en lugar de ir a menos consiguió ir a más. Contra todo pronóstico y de manera magistral vencería al ruso Igor Andreev y al australiano Lleyton Hewitt, número 12 del mundo, así como remontar un 5-1 adverso en el segundo set a su compatriota David Nalbandian, número 8 del mundo para vencerle finalmente. Estos tres rivales cayeron en tan sólo tres sets. Como podrían imaginarse, la moral del Gato se encontraba por las nubes. Sin embargo, su rival en la final sería alguien a quien conocía muy bien y con quien tenía una rivalidad especial, su también compatriota Guillermo Coria, número 3 del mundo, que venía de una racha de torneos muy buena y estaba ante la oportunidad de colocarse en el primer lugar en el ranking ATP por delante del suizo Roger Federer.

La final fue todo un espectáculo. Tachada de algunos gestos polémicos y tensiones de todo tipo fuera de lo meramente deportivo, en la tierra batida se vivió un espectáculo apasionante. Guillermo Coria comenzó muy fuerte y llegaba a ponerse por delante dos sets a cero, ambos ganados con solvencia 6-0 y 6-3. Parecía que Coria tenía el título en sus manos. Sin embargo, Gaudio no había llegado hasta ahí para perder en la final, y quería llevarse el titulo por el que tanto había luchado. Así pues, utilizaría todo su potencial mental y físico y se vendría arriba para intentar remontar un partido que se le había puesto tan cuesta abajo. Gaudio ganaría el tercer set y encarrilaría el cuarto. En ese momento, Coria comenzó a sufrir calambres que le impedirían rendir a buen nivel durante ese preciso set. El Gato mantuvo la concentración y ganaría el set para jugárselo todo a un último y definitivo quinto set. Durante este set, Coria también se repondría de sus molestias físicas y jugaría a gran nivel. Poniéndose en varias ocasiones por delante en el marcador y, para más emoción, desperdiciando en dos ocasiones puntos de partido y por tanto de campeonato. Tras haberse disputado más de tres horas y media de partido, Gastón Gaudio se alzaría con la victoria por marcador de 0-6 3-6 6-4 6-1 y 8-6 y conquistaba el título de Roland Garros para pasar a la historia como el tercer argentino capaz de hacerse con un título de Gran Slam.

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Tras alcanzar esta magnífica hazaña, el Gato llegaría a algunas finales de torneos ATP 500 como Bastad o Stuttgart y, a pesar de perderlas, se clasificaría para el Torneo Masters Cup, donde acuden los mejores clasificados en el ranking de la ATP. Aunque perdería todos los partidos terminaría el año como número 10 del mundo. El año 2005 fue bastante bueno para el Gato, alzándose con el título en los torneos de Viña del Mar, Estoril, Buenos Aires, Gstaad y Kitzbuhel, aunque solo éste último fuese ATP 250. Alcanzaría por su parte los cuartos de final en los Masters Series de Montecarlo, Montreal y Paris y los octavos de final en su defensa del título en el Roland Garros. Estas más que meritorias actuaciones le llevarían una vez más al Torneo de Maestros aunque esta vez tendría una mejor actuación que el año anterior. Gaudio demostraría que se crece ante las grandes citas y vencería a su compatriota Mariano Puerta en dos sets y al chileno Fernando González en tres. A pesar de perder contra el ruso Nikolai Davidenko en dos sets avanzaría a las semifinales de dicho torneo. En la semifinal seria derrotado por Roger Federer en su máximo esplendor por un flagrante 6-0 6-0, pero esto no le impediría terminar un año más como número 10 en el ranking ATP.

El año 2006 lo comenzaría bastante bien, alcanzando las semifinales en el torneo de Acapulco y en el Masters Series de Montecarlo y manteniéndose en los primeros puestos del ranking de la ATP. Sin embargo, la segunda mitad de dicho año fue mala debido a un bajón de juego pero sobre todo en gran parte a su pesimismo y falta de creencia en sí mismo, que le llevarían a protagonizar imágenes curiosas en las que soltaba improperios contra su propia persona. Así, Gaudio definió muchas veces el tenis como una pasión a la vez que un sufrimiento y destacaba que en ocasiones es el propio tenis uno de los deportes que más odia. Para resumir este sentimiento se destaca la siguiente frase dicha por el propio Gaudio: “Cada vez que se pierde un partido, la pasás mal y pensás: hubiese ido a la facultad, a estudiar tranquilo, estar con mis amigos, ser un pibe normal, no estar pasando por estas cosas… Todo eso se te ocurre. Muchas veces me arrepentí. Tuve muchos momentos difíciles, pero creo que lo más duro es el principio, cuando todavía no sabés si vas a llegar o no, cuando sos chico y dudás, a ver si tenés nivel o estás perdiendo el tiempo. Eso es lo más duro. Y encima, no está la madurez para enfrentarlo.”

De ahí en adelante, Gaston Gaudio disputaría una serie de torneos con actuaciones discretas destacando las victorias en los Challengers de Túnez en 2009 y San Remo en 2010, aunque no volvería a encontrarse entre los primeros puestos del ranking de la ATP. Sin embargo, en la memoria de todos aquellos que le vieron dar la sorpresa en el Roland Garros de 2004 permanece el potencial de este magnífico jugador y la capacidad que tenía, cuando el físico y la mentalidad lo acompañaban, para vencer a casi cualquier rival. Dotado de un revés soberbio y una técnica muy depurada, era capaz de soltar golpes que sorprendían a sus rivales y le daban puntos, sets y partidos que no podía llegar a imaginar. De ahí viene otra frase destacable que él mismo pronunciaría años más tarde de ganar en el Roland Garros de Paris: “Aquella vez, en París, cuando llegué al vestuario, me felicitaba todo el mundo, y lo primero que pensé fue: debo ser el peor campeón de Roland Garros de la historia.” Así era Gastón  “el Gato” Gaudio, un campeón con un buen sentido del humor y a la vez un tanto pesimista.

 

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRIÓN

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