1996, el Gran Premio de Jerez que el exceso de fervor arrebató a Crivillé

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Que Jerez es un templo del motociclismo está fuera de toda duda. Basta con ver cómo año tras año, más de cien mil personas abarrotan las gradas del circuito y llevan en volandas a nuestros pilotos hasta la linea de meta. Ganar allí es, desde luego, algo especial.Jorge Martínez “Aspar” fue el primero en ser profeta en su tierra y en el año del debut de Jerez como Gran Premio puntuable del Mundial consiguió la victoria en la extinta categoría de 80 centímetros cúbicos. Era el 29 de abril de 1987 y tras ese comienzo exitoso le siguieron él mismo en 125 c.c en 1990, Herri Torrontegui en 80 c.c en 1989 y Alex Crivillé ese mismo año sobre la Cobas de 125 c.c. Sin embargo la categoría reina (500 c.c en aquella época, el equivalente a MotoGP de hoy) se resistió hasta que por fin Alberto Puig se impuso en el año 1995 de forma notable teniendo en cuenta que, si bien Mick Doohan se fue al suelo cuando comandaba la carrera, Alberto montaba una Honda no oficial en clara desventaja con el resto de pilotos. Aquel día la fiesta fue completa con Crivillé cerrando el podio en tercer lugar.

Para Puig aquel gran premio suponía el punto culminante de su carrera deportiva. Para Crivillé no sólo suponía el año clave para consolidarse en lo alto de la categoría reina sino también la mejor forma de empezar la temporada en un circuito proclive siempre a los españoles. Además, a la tercera siempre va la vencida. Tras dos podios en 1993 y en ese mismo año, en 1996 debía caer por fin la victoria, “su” victoria.

Ese año Jerez rugía de forma ensordecedora. Mick Doohan, que ya atesoraba un par de mundiales en su bolsillo, no había comenzado la temporada con el dominio que él se acostumbraba. Había ganado en Indonesia saliendo desde la pole pero había cosechado dos discretos quinto y sexto puestos en Malasia y Japón. En Jerez parecía más entonado y superó a Luca Cadalora y Alex Crivillé para salir primero en la parrilla. Sin embargo, el piloto español salió a por todas y lideró el Gran Premio durante 27 vueltas con bastante solvencia dejando a Doohan siempre a una distancia prudencial.

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Crivillé (4) encabeza el Gran Premio de Jerez por delante de Doohan (1)

Al entrar en la última vuelta todo parecía controlado. Cadalora estaba demasiado lejos y Crivillé llevaba sobre Doohan esos típicos metros de ventaja que permiten entrar en cada curva sin opciones reales de intentar el adelantamiento. Sin embargo, estaba a punto de suceder algo surrealista. Ya tres vueltas antes, aproximadamente un centenar de aficionados había cortado con cizallas las barreras de seguridad y se agolpaba detrás de los neumáticos en la zona de doble curva de derechas bautizadas como Ángel Nieto/Peluqui. Y cuando sólo restaban unos cientos de metros para finalizar la carrera, la cara que debió poner Crivillé al ver cómo esos aficionados habían invadido literalmente la pista jugándose la vida, debió ser digna de hemeroteca. En un gesto lamentable sin ningún tipo de justificación razonable  y ante la total pasividad de los comisarios de seguridad, esas decenas de personas obligaron a Crivillé a bajar el ritmo para no llevarse a nadie por delante. Y al hacerlo, permitió que Doohan se le echara encima. Y con el australiano, regalar un sólo metro puede ser un error imperdonable. Al entrar en la última curva previa a meta se lanzó al interior y en un ajustado adelantamiento superó a un Crivillé que para colmo, desconcentrado por los acontecimientos, pierde el control de su moto y se va al suelo en una espectacular carambola aérea. Lo dicho, un final surrealista para una carrera que el piloto español tenía en su mano segundos antes y que un puñado de fanáticos le había arrebatado. El estupor era generalizado tanto en los pilotos como en los comisarios de pista y comentaristas que, pasados unos minutos todavía alucinan con lo que acaba de ocurrir.

Pero la cosa no termina ahí. Ante unos hechos tan graves como son precisamente una invasión de pista con el riesgo inherente para pilotos y aficionados, el equipo de Crivillé, el Honda HRC (El actual equipo de Márquez y Pedrosa) interpone una reclamación alegando que debió decretarse bandera roja en la última vuelta. De prosperar, la Organización de Carrera debe anular la misma y decretar como ganador al piloto que iba en cabeza en la vuelta previa, es decir, Crivillé. Pero de repente, cuando los comisarios apenas habían comenzado a estudiar la situación, la reclamación es retirada por el propio equipo. Mick Doohan, quien por otra parte no tenía la mejor de las relaciones con el piloto español, había presionado a HRC para retirar el recurso y mantener así intacta su victoria. Según cuentan los testigos, el australiano fue al motor home de Crivillé, que todavía estaba siendo tratado por la caída y le espetó un seco: “Esto no quedará así”, consiguiendo posteriormente salirse con la suya.

Como es lógico, el cabreo de Crivillé se repartía a partes iguales entre unos aficionados inconscientes que le habían hecho perder unos metros de gran valor, y su propio equipo, que le había traicionado en favor de su poderoso y mediático jefe de filas. “No es justo”, clamaba el español. “Estoy convencido de que habría ganado si no llega haber gente en la pista. Estuve punto de atropellar a algunos y, al aflojar, Doohan pudo recuperar su desventaja y pasarme. No hay derecho”. Ya con posterioridad al Gran Premio añadía: “Fue de escalofrío. Todo estaba lleno de gente y cuando entro en la curva veo a un tipo que esta andando en medio de la pista. Me doy cuenta que ademas no se habia percatado que llegábamos. Estaba en plena trazada y percibí que si no aflojaba le iba a arrollar. ¡No se que hace ese tio allí! Debe de estar medio loco. Al entrar en curva corté un poco. A lo mejor la gente no lo puede apreciar, pero te aseguro que aflojé y me preparé por si tenía que esquivar al que estaba en medio de la pista. No, ahora no sirve de nada comerme el coco con esas cosas. Mira me pegué la hostia y ya no hay remedio.”

Al menos todo aquel circo no impidió que Crivillé ganara de forma consecutiva en Jerez los siguientes tres años. Sólo Jorge Lorenzo puede presumir de ser el español que más veces ha ganado en la categoría reina con otras tres victorias en 2010, 2011 y 2015.

DAVID ABELLÁN FERNÁNDEZ

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