Y tras el más que real sueño del Leicester City… ¿El resto?

¿Es oro todo lo que reluce?

Detrás de la sensacional racha del Leicester se esconde una incómoda verdad para la Premier que los demás apreciamos desde hace años, sobre todo en la competiciones europeas, y es, básicamente, el flojo nivel de los denominados “grandes” del fútbol británico, principalmente esta temporada. Con los mismos puntos que lleva ahora el Leicester, hace un año sería tercero a cuatro puntos del líder, lo cual lleva a pensar: ¿dónde está el resto? El primer espada de la Premier sería ahora mismo el Arsenal, tercero, desconsiderando claro (e injustamente) al sorprendente Tottenham de Mauricio Pochettino que con la plantilla más joven de la competición se mantiene al acecho en segundo lugar. Resulta además llamativo lo lejos que están los equipos fuertes de la cabeza: Arsenal (3º), City (4º), Manchester United (6º), Liverpool (7º) o Chelsea (10º).

El Arsenal sigue su particular travesía por el desierto de la que parece no querer salir. Escribía hace poco John Carlin que lo peor que le podía pasar a los gunners era ganar la Premier y perpetuar a Arsene Wenger en el banquillo, un entrenador al que hace ya mucho que los grandes éxitos le abandonaron pese a ser considerado intocable por su entorno. Seguramente Carlin lleve razón. No en vano, sólo cuatro títulos en los últimos diez años y la Premier de 2004 como última gran competición al bolsillo. El Arsenal, que cobra las entradas más caras de Inglaterra, ficha además poco y generalmente mal. Cuando quiere desembolsa grandes sumas y cuando lo hace no siempre pone sus miras en los mejores jugadores descontando a Ozil o Alexis Sánchez. Tiene una plantilla de calidad, sí, pero no parece que se esté alcanzando todo el nivel que puede dar. Y en Champions nuevamente se quedará fuera salvo sorpresa mayúscula frente al F.C Barcelona. Al final, de lo único que se habla sobre el Arsenal es de la supuesta maldición de Ramsey. A este paso el chaval va a optar por mandar la pelota fuera por si las moscas.

Por detrás del Arsenal llega el peor despilfarro de la Premier, el Manchester City, un equipo mediano hasta que Mansour bin Zayed Al-Nahyan lo compró en 2008. Su primera gran inversión fue Robinho, fichaje británico más caro de la historia en aquel entonces, y las últimas, Kevin de Bruyne y Raheem Sterling el pasado verano por 138 millones. Y sin embargo, el equipo deambula cuarto en la tabla a diez puntos del Leicester, equipo cuya plantilla entera vale en total cerca de 30 millones aproximadamente. En los últimos años, a pesar de sus inversiones, ha ganado dos veces la Premier, dos veces la Capital One, una FA Cup y una Community Shield, poco para una plantilla que debería estar mucho más arriba de lo que está. Para colmo, el equipo ha entrado en una deriva de desinterés o indolencia, según se mire, tras la confirmación de Guardiola como entrenador para el año que viene, y que ha provocado que esta temporada sea de “transición” hasta su llegada. Las caras de Pellegrini lo dicen todo. Y desde luego, dado los presupuestos desorbitados que maneja, en función de sus resultados, y comparando al City con otros equipos millonarios como el Paris Saint Germain, no es para estar contento. Al menos la Capital One ganada hace pocos días sirve para maquillar la temporada. ¿Y la Champions? Pinta poco probable.

Al otro lado de la ciudad de Manchester dicen que el United tiene apalabrado a Jose Mourinho, pero que ahora no porque no le gusta trabajar con canteranos y a Van Gaal sí. Pero Van Gaal sigue perdiendo, y sigue con una compleja libreta de la que parece no enterarse nadie, pero mañana está despedido y pasado no. Y al otro sí pero al siguiente no porque parece que cuesta mucho dinero destituirle etc. Esa es la vida diaria de un equipo muy venido a menos. Nunca la marcha de un entrenador, hizo tanto daño a un Club. Sir Alex Ferguson se muestra más que nunca como alguien casi insustituible, y si así lo es desde luego aún no ha aparecido ese digno sucesor. Las cifras son bastante elocuentes: desde su retirada, cero títulos del Manchester United. Dicen que en la recámara está Ryan Giggs pero igual que en el caso Zidane, las prisas pueden no ser buenas consejeras. En materia de fichajes, un poco en la línea de la Premier en general, con mucha capacidad de inversión (Martial 50 millones de euros, Memphis Depay 27 millones o el más raro quizá, Morgan Schneiderlin por 35) para jugadores que por lo general no dan el nivel de su precio, con el triste añadido de que no parece el United a día de hoy un destino atractivo para jugadores de gran caché que habrían rechazado grandes ofertas de los Red Devils en los últimos mercados de fichajes. En general, dado su pobre nivel de juego, es difícil que el Manchester mejore los números que tiene actualmente y deberá luchar por entrar en Champions la temporada que viene.

El caso del Liverpool es el de un equipo que fue grande y dejó de serlo…pero hace ya mucho tiempo. Y salvo ciertas temporadas o momentos puntuales como la primera época de Benitez culminada con la gran Champions de 2005, sus vitrinas cogen demasiado polvo para un club que lo ganó todo en los años 80. La retirada de Gerrard y la imposibilidad de retener a jugadores punteros como Luis Suárez o Raheen Sterling para crear una plantilla de garantías impiden que el equipo aspire a más. Lo mejor sin duda, Jürgen Klopp, y en el campo, Coutinho.

Por último queda el ejemplo más sangrante de todos, el Chelsea, equipo que deambula por la peor temporada de la última década. Tener a Jose Mourinho en tu banquillo debe prepararte para una montaña rusa de emociones. Y si 2015 fue el año de su quinta Premier League y cuarta de la década, 2016 fue el año de la destitución de Mou y de ver el descenso peligrosamente cerca. Todo era “culpa” de los jugadores para variar, con Oscar y Diego Costa entre los supuestos conspiradores y una indemnización por despido de por medio de tintes millonarios. A finales de año el Chelsea ocupaba la decimocuarta plaza con cinco pírricas victorias en diecinueve jornadas. Por suerte para todos, el luso “perdonó” su indemnización y se marchó dando paso al apagafuegos Gus Hiddink que todavía no conoce la derrota en liga y ha colocado décimo al equipo con ligeras opciones de llegar a Europa.

En definitiva, parece que los méritos propios del Leicester City (que lo son) se unen a unos tremendos deméritos del resto de capos de la Premier. En concreto, a estas mismas alturas hace exactamente un año, el Arsenal seguía tercero pero con 57 puntos (cinco más), el Manchester City era segundo con 58 puntos (ocho más), el United cuarto con 56 (nueve más), el Liverpool quinto con 54 puntos (diez más) y el Chelsea líder con 64 puntos (24 más…). Por tanto, ninguno de ellos mejora los números de la temporada pasada, unido al ya habitual bajo rendimiento de los clubes británicos en Europa que sin embargo este año han colocado al United, Liverpool y Tottenham en octavos de la Europa League y al Chelsea, Arsenal y City en octavos de la Champions. Lo malo, sólo el City tiene de momento la eliminatoria de cara y United y Liverpool tienen que enfrentarse entre ellos.

En Inglaterra les gusta hablar de la liga de la igualdad y las sorpresas. Y sí, nadie lo niega, la liga puntera más igualada de Europa pero ¿A qué precio?

DAVID ABELLÁN FERNÁNDEZ

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