España, Imperial. Campeona del Mundo de Balonmano 2013

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Foto: Josep Lago. AFP

¡Ahí está! Increíble, espectacular. Un partido para la historia. España se proclama Campeona del Mundo de Balonmano por segunda vez en su historia tras arrasar literalmente a la Selección danesa que fue una sombra de sí misma durante los sesenta minutos del partido. Realmente nadie podía presagiar un resultado así, 35-19, más típico de un partido amistoso que de una finalísima de un campeonato del mundo, pero parece que sí. Parece que cuando España llega a la final de un Mundial, no es la favorita y por tanto es sinónimo de que  va arrasar a su rival. Lo hizo con Croacia en 2005 y ha vuelto a ocurrir con Dinamarca. Cuando los Hispanos llegan a una Final, no hay historia.

Y es que un partido así sólo puede cimentarse a través de un profundo estudio del rival, de una comunión espectacular entre los jugadores, de un ritmo frenético y de un hambre de victoria que no cesa nunca. Un grupo increíble con un seleccionador de primer nivel como Valero Rivera que ha sabido sacar el máximo de sus jugadores.

El partido realmente tuvo poca historia. Al descanso España era campeona. Tal cual. Nadie debe osar decir una cosa así pero lo visto en el campo demostraba precisamente eso. Una Selección española gigante y unos daneses cada vez más pequeños.

Vamos poco a poco. Desde el principio España puso su ritmo y sus ideas, y con ello,  primer parcial de 3-0 de salida cimentado en el tiro exterior de Antonio García, tan acertado en ataque como desubicado atrás. Defensa 6-0, cómo no, con tres gigantes llamados Guardiola, Viran y Maqueda que comenzaron a provocar los primeros errores en los daneses. Conducía Mikkel Hansen, el alma de Dinamarca como no puede ser de otra forma con su grandísima calidad. Con todo, los primeros minutos no parecían presagiar lo que iba a ocurrir el resto del partido, o por lo menos no con tanta intensidad, pero hubo varios detalles claves. Primero, con 7-5 en el marcador se produce una exclusión a Jorge Maqueda y, jugando en inferioridad, España consigue un parcial de 1-0. Al poco, llegaron las rotaciones en Dinamarca. Ulrik Wilbek mandó a Hansen al banco y los daneses fueron completamente desarbolados por el juego español. Pérdidas de balón en las transiciones en ataque, contras letales y una auténtica exhibición balonmanística de Valero Rivera hijo desde el extremo. Arpad Sterbik de momento no había aparecido demasiado pero no estaba haciendo falta.

Valero Rivera, leyendo perfectamente el ataque danés, decidió retrasar la línea defensiva buscando menos presión al hombre y más blocaje de balón. Y funcionó. Dinamarca entró al trapo y vio como su tiro exterior a través de Markussen, Mollgaard y Sondergaard quedaba desactivado con balones que acababan en la grada o estrellados en el muro defensivo.

Con tal despliegue, el Palau Sant Jordi era una verdadera fiesta y España llegaba al descanso 8 arriba, 18-10, algo inimaginable antes de comenzar el partido. Dinamarca hacía rato que había bajado los brazos. Hansen estaba completamente perdido y Eggert desde el extremo mandaba los tiros directamente fuera ante un Sterbik que empezaba a cimentar su exhibición.

Foto: Marko Djurica. REUTERS

Foto: Marko Djurica. REUTERS

Si alguien pensó que la segunda parte cambiaría las cosas, se equivocó. Parcial de 8-2 y se acabó lo que se daba. Hansen, el faro danés, completamente apagado, en uno de los peores partidos que se le recuerda. Y en España faltaba la segunda oleada de protagonistas. Maqueda y Cañellas destrozaron la red del portero Landin (desaparecido hoy), con tiros que iban a más de 100 km/h, mientras que el nivel defensivo no decaía un sólo ápice.

Con el partido finiquitado, Dinamarca enlazó tres goles seguidos aprovechando una inferioridad numérica de España pero no quedaba nada por hacer. La intensidad defensiva danesa decayó y los balones comenzaron a fluir al pívote, lo único que faltaba en todo el partido, así que Julen Aginagalde comenzó a anotar. Por otro lado, Sterbik, soberbio, consiguió un 80 por ciento de efectividad con sólo dos goles en quince minutos. A los daneses se les hacía de noche con cada intento de disparo. Valero Rivera le dio justo descanso sacando a Sierra y recibió la ovación del Palau que coreó su nombre.

En el minuto 20 de la segunda parte acabó el partido. España extendía sus posesiones hasta casi rozar el pasivo y siempre terminaban en gol. Valero Rivera aprovechó para dar minutos a los menos habituales y se acabó lo que se daba con el 35-19, de largo la victoria más holgada de la historia de los mundiales. Exhibición.

Lo dicho, victoria histórica para España que demostró ser mejor los sesenta minutos. El partido sirvió también para despedir a Rock n´Roll Entrerrios que abandona la Selección con 36 años y más de 240 internacionalidades a su espalda.

El siguiente objetivo, el Campeonato de Europa de 2014. ¡Enhorabuena Hispanos!

 

DAVID ABELLAN FERNANDEZ

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