Bombazos de ayer y hoy. ¿Johan Cruyff al AC Milan?

Poco o nada se puede añadir de la trayectoria deportiva de uno de los mejores jugadores que ha dado el Planeta Fútbol: Balón de Oro en tres ocasiones, infinidad de títulos individuales y colectivos, uno de los entrenadores más laureados del F.C Barcelona, y en definitiva, posiblemente el mejor jugador europeo de la historia. (Aunque aquí sea cuestión de gustos. Obvio).

Todo ello y más es Johan Cruyff a quien sólo le privó de la máxima gloria deportiva una apisonadora alemana que en 1974 superó al “fútbol total” de la Naranja Mecánica de Rinus Mitchels. Cruyff compitió al máximo nivel durante quince años y sólo a finales de los setenta comenzó a dar síntomas de cierto bajón, algo lógico superando ya la treintena y, aun con todo, seguía siendo un excelso jugador y con caché. Con 32 años, la North American Soccer League, por entonces una competición en tremendo auge en Estados Unidos, le hizo una oferta irrechazable y firmó por Los Angeles Aztecs. A esas alturas había dejado el fútbol profesional tras sus desavenencias con la Directiva del F.C Barcelona e incluso el Ajax de Amsterdam le había hecho un partido homenaje a su carrera deportiva, por lo que un contrato así le mantenía en el fútbol activo (Que luego se extendería varios años más, con cierto relumbrón incluso).

Los vaivenes de calendario (La NASL se jugaba entre marzo y septiembre normalmente) hicieron que Johan Cruyff buscase una manera de permanecer en activo en los meses que no había competición y firmó por el Levante U.D en enero de 1981. Allí, ni las lesiones ni el clima con la Directiva levantinista ayudaron demasiado. Y menos aun el intento de ascenso fallido a Primera División que dejó al conjunto granota sin dinero para hacer frente a la ficha del holandés. De hecho, sus ex compañeros se encerraron en protesta contra los dirigentes del Levante, quienes habían destinado el dinero de sus salarios para pagar la nómina del holandés. Nos encontramos así a comienzos del verano de 1981 y Cruyff ha jugado diez partidos en todo el año y se encuentra sin equipo. Al otro lado del Mediterráneo, Silvio Berlusconi, que todavía no controlaba al AC Milan pero sí Canale 5, decidió organizar en Milán una competición de fútbol de muchos kilates, la Coppa Super Clubs, algo así como un Mundialito de Clubes pero en pleno verano, con el fin de crear un campeonato de postín que diese un tirón a su recién adquirida cadena. Berlusconi, listo como pocos en estas facetas, había adquirido los derechos de un Mundialito de Selecciones que se celebraba ese mismo año en Uruguay y quería sacar provecho de ese tirón. Real Madrid, Boca Juniors, Inter de Milan, AC Milan y Peñarol se habían comprometido a jugar pero los dos primeros declinaron la oferta y acudieron al torneo el Feyenoord y el Santos.

Para añadir picante al nuevo torneo, cada club podía competir con su plantilla y dos jugadores invitados, fuesen cuales fuesen. El AC Milan, que no atravesaba su mejor época deportiva entre escándalos (el famoso Tottonero) y descensos a la Serie B, puso sus ojos en Johan Cruyff. El holandés contaba con treinta y cuatro primaveras, edad que disuadía de su fichaje a los grandes equipos europeos, no así al conjunto milanista que le invitó al Torneo, más que por una cuestión de espectáculo, como un test de cara a plantear su posible incorporación. Convencido de ello, y según cuentan, ahogado por las deudas, puso rumbo al norte de Italia para debutar de Rossonero el 16 de junio de 1981 en San Siro frente al Feyenoord. Sería su primer partido en el equipo, y también el último…

CruyffMilanEl Estadio registró una buena entrada, algo más de treinta mil espectadores, una cifra significativa para un torneo de verano. Todos querían ver al genio holandés en acción con el eterno dorsal 14 a su espalda. Formaban en el Milan: Plotti, Battistini, Maldera, De Vecchi, Tassotti, Baresi, Buriani, Novellino, Antonelli, Tarocchi y el propio Johan Cruyff Sin embargo, la excitación que flotaba en el ambiente dio paso a la más absoluta y rotunda decepción. Cruyff, completamente fuera de forma, apenas entró en juego. Dos pases buenos como mucho y, sobre todo, mucho miedo al contacto. El público, visiblemente desencantado con su actitud, comenzó a abuchearle y finalmente fue sustituido en el descanso. Tras media parte lamentable no volvería vestir nunca más la camiseta del AC Milan.

Cruyff se excusó después diciendo que él había advertido a los directivos del Club que habían pagado un precio demasiado elevado para un sólo torneo, que no estaba en condiciones de jugar, y  que pese a ello, habían accedido a contratarle. “La gente debe saber que yo no estaba en las mejores condiciones, por otra parte, ya lo dejé bien claro,no engañé a nadie en este sentido”. fueron sus palabras exactas. Lo cierto es que su edad, y tras dos años de retiro dorado en Estados Unidos y varios meses de lesiones y falta de continuidad en el Levante, le habían llevado a un punto muy bajo de rendimiento, algo que desde luego quedó palpable en aquellos cuarenta y cinco minutos en los que Cruyff fue jugador del Milan. Nunca volvió a jugar en Italia pero, de forma bastante sorpresiva, el Ajax llamó a su puerta, no sin cierto clima de escepticismo, y volvió a sentirse futbolista varios años más en los que por momentos volvió la magia del flaco, como se le conocía en Barcelona. Seguro que más de uno en el norte de Italia recuerda todavía a Cruyff con bastante desilusión…

DAVID ABELLÁN FERNÁNDEZ

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