El seleccionador que todos llevamos dentro

Como se suele decir, todos llevamos a nuestro propio seleccionador dentro, ese Pepito Grillo que nos dice qué jugadores son los más aptos para jugar en la Selección. Lo normal por tanto es tener una convicción tal que difícilmente sea sustituible por la de otra persona. Estos días han sido así. La lista de del Bosque no ha dejado indiferente a nadie y ha creado diferentes posturas, la mayoría poco reconciliables entre sí.

Ahora ya las aguas discurren más tranquilas con la Selección al otro lado del charco en Washington, a medio camino de Brasil. La nómina de lesiones se ha reducido a cero quedando por ver el rendimiento final de Diego Costa en el terreno de juego. Pero llegar a este punto no ha sido nada sencillo y desde luego se advierte cierto déficit de preparación motivado en parte por los jugadores que estuvieron presentes en la final de la Champions. Como bien dice del Bosque, llevamos una semana de retraso respecto al resto de selecciones y lo que inquieta un poco más si cabe, un gran cansancio acumulado. La eclosión de los jugadores pertenecientes al Atlético de Madrid junto a los fijos de su vecino, ha supuesto jugar la práctica totalidad de las tres competiciones en las que se encontraban inmersos. Son un total de siete y la mayoría con un perfil titular.

A nivel táctico al menos se puede decir todo lo contrario. Total preparación. El sistema está más que aprendido y memorizado, a años luz incluso de lo que otras selecciones mundialistas buscan todavía. España tiene personalidad propia y reconocible, el “tiki taka” para que se entienda mejor. Eso es bueno en parte y malo en parte también. No hay nada mejor en el fútbol que jugar de memoria, saber en todo momento dónde se debe estar y qué opción tomar. Y es por ello que buena parte de las veces el espectador queda desesperado viendo el infinito ejercicio de toque de la Selección. Pero es cierto que para jugar así, hay que hacerlo así. No hay seleccionador en el Planeta que no se conozca al dedillo el sistema de juego español y, por tanto, dónde se encuentran sus debilidades. Pero claro, eso es como el central que ha estudiado vídeos de Messi y sabe de memoria cómo juega, que luego marcarle en el campo ya es otra historia distinta. El potencial de España reside ahí. No obstante, en algún momento aparecerá la selección que sepa hacerle verdadero daño a la Roja. Del Bosque lo sabe y aunque chirríe en parte, sabe que para ejecutar sus planes requiere un grupo de jugadores muy rodado y conocedor del sistema. De ahí que las variantes a lo largo de estos años hayan sido escasas.

Hasta fecha reciente esto último no había supuesto un gran debate, al margen de ciertas disconformidades puntuales. En cambio este año una mezcla de factores han dejado a más de uno con el gesto extraño. Vaya por delante primero que la caprichosa FIFA obliga a los seleccionadores a realizar una pre lista de treinta jugadores en la que finalmente descartar siete y dejar a los veintitrés elegidos. Una medida así que provoca una alta exposición mediática: debates, comparaciones etc. Es evidente que del Bosque sabe de antemano a quién llevará finalmente salvo  algún pequeño fleco pero los jugadores se ven machacados a preguntas innecesarias y a una presión competitiva entre ellos que no ayuda demasiado. Si a eso se añaden los viejos debates preexistentes el cóctel se vuelve bastante inestable.

Los mayores problemas se han visto arriba. Del Bosque optó por traer a buena parte del arsenal ofensivo español de ayer y de hoy, algo que lleva tiempo disgustando a la afición con la inclusión de un Torres que hace años (desde que viste de azul) que olvidó su mejor fútbol, y un David Villa en el ocaso de su carrera al que ya este año le ha costado mantener su vitola de titular. La aportación de ambos jugadores ha sido excelente en los últimos años pero el rendimiento actual de otros jugadores, especialmente Llorente (el gran damnificado, que ve perder su última posibilidad de jugar un Mundial), deja en entredicho tal decisión. En el caso de Negredo, ha sido el propio madrileño el que de forma incomprensible ha dejado pasar su oportunidad con un bajón de rendimiento importante que no se sabe a ciencia cierta a qué responde. Y por último los casos de Diego Costa y Jesús Navas. El hispano brasileño es la gran novedad de esta Selección tras su espectacular año que, no obstante, queda empañado por su lesión muscular. Al margen de la necesidad o no de nacionalizar a un jugador para cubrir una demarcación del equipo, cosa que a la vista de los últimos años se antoja innecesaria, su último mes no ha sido el mejor a nivel físico y sin embargo ha puesto rumbo a Brasil, algo de lo que Navas no puede presumir pese a contar también con el alta médica. Del Bosque no ha hablado del todo claro ante los medios respecto a este asunto. El sprint final del sevillano no ha sido suficiente pero sí el de Costa. Sin pretender buscar la polémica, no parece que el Seleccionador haya tenido “otra” opción que llevar al jugador colchonero después de los meses de revuelo creados con su nacionalización. La actitud exquisita de Navas ante los medios ha evitado que quede tanto el salmantino como la Federación en una posición incómoda.

Otros tantos dilemas se han suscitado dentro del propio bloque como la elección de Juanfran en detrimento de Carvajal, algo que muchos no han entendido tampoco, no tanto por la calidad de ambos, que es indiscutible, como sí nuevamente el estado de forma de uno y otro siendo el rojiblanco el más castigado en ese sentido no llegando quizá en el momento más idóneo. En todo caso, es Azpilicueta quien apunta con total seguridad a titular en el lateral derecho.

Para el final quedarían las cuestiones más subjetivas que mucho tienen que ver con los “olvidados” de esta convocatoria en los que seguramente sobresalen principalmente Isco y Callejón, otras apuestas arriesgadas como Susaeta, Bartra, Raúl García o Gabi, y algunos desaparecidos de los planes como Bruno Soriano o Monreal. Todo depende del punto de vista como se mire porque calidad hay y no siempre caben todos, sobretodo en la posiblemente mejor selección del mundo en cuanto a grupo de jugadores sobre el papel se refiere, pero es cierto que no todos los criterios: estado de forma, minutos jugados etc. han sido uniformes para todos, siendo los casos de Isco y Callejón los, sin duda, más llamativos.

En definitiva, no han sido semanas sencillas llenas de decisiones en ocasiones controvertidas. La marcha de algunos pesos pesados (Puyol etc) obliga a del Bosque y a todos los seleccionadores que cada uno llevamos dentro a optar por soluciones nuevas que desde 2008 nadie había tenido que tomar pues los jugadores estaban en la plenitud de sus carreras. Brasil 2014 es el punto de inflexión guste o no. Cómo transicione España de una generación a otra pasa principalmente por las decisiones que tome el seleccionador, que dejará el cargo dentro de dos años tras la Eurocopa. De momento ha dejado más sombras que luces pero nada hay mejor en estos casos que equivocarse de pleno en las opiniones con resultados positivos.

DAVID ABELLÁN FERNÁNDEZ

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