“Michu” y la singularidad

Michu

Hablar de Miguel Pérez Cuesta “Michu” (Oviedo, 21/03/1986) es hablar de fútbol con mayúsculas. Su convocatoria con la selección española llega después de mucho tiempo –demasiado para algunos- pero nadie debe tener duda de que el exvallecano sabrá reivindicarse como jugador imprescindible para el equipo de Vicente del Bosque.

Si “Michu” merece un artículo singular en este blog es porque su fútbol tiene características muy propias y distintivas. No es el clásico punta matador, tampoco un jugador creativo, y no se deja caer por las bandas. “Michu” es, ante todo, es un futbolista frontal, un depredador solitario capaz de oler la sangre del gol a metros de distancia. Lo demostró en el Rayo Vallecano, donde de la mano de un magnífico entrenador como Sandoval, aprendió el oficio del gol (16 sólo en Liga) jugando en una posición inclasificable pero que podría definirse como una fusión de mediopunta/delantero. Falso medio. Falso punta. Ése es el juego de “Michu”. Ésa es su gran virtud. Siempre por el centro –jamás se le verá a caer a una banda- el del Swansea engaña con su posición irregular, casi anárquica, aparentemente fortuita…Y cuando la defensa cae en la trampa, cuando deja adelantarse a este tipo larguirucho de aspecto descuidado, es cuando “Michu” sabe que ha ganado la partida, que su póker no ha sido descubierto. Una ocasión. Sólo necesita eso. Un mal despeje, un pase aparentemente inofensivo… ¡Gol! “Michu” vive de las tragedias defensivas, y no conoce el perdón. Si fallas delante de él, la próxima vez que verás el balón será para recogerlo de la red.

En el Swansea de Brendan Rogers y ahora en el de Laudrup “Michu” es ya un referente. Carismático dentro del vestuario y letal sobre el verde, la afición galesa sabe que su nombre es sinónimo de gol y que cuando “Michu” juega las defensas tiemblan. El esquema de la selección española –demasiado definido- quizá no se ajuste mucho –aparentemente- al juego del asturiano, pero “Michu” es una bala de plata. Un depredador instintivo e inteligente, que sabe analizar rápidamente las carencias del rival y convertirlas en su virtud. Ése es Michu. Un rapaz de vuelo discreto que paciente espera su momento. Ese momento ha llegado y contra Bielorrusia deberá demostrarlo.

ÁLVARO PEREA GONZÁLEZ

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