El Infierno Verde de Niki Lauda

 

El “Infierno Verde”, definido así por todo un campeón del mundo como Jim Clark. 22,8 kilómetros de trazado, una reliquia del automovilismo de otra época, cuando se corría de una manera muy distinta. Hablamos de Nurburgring Nordschleife, un increíble circuito de ciento setenta y cuatro curvas en los bosques del oeste de Alemania. Y una de ellas, quería el destino que cobrase un funesto protagonismo. Bergwerk.

Verano de 1976, Gran Premio de Alemania. Es un día húmedo que amenaza lluvia así que casi todos los pilotos llevan neumáticos para asfalto mojado. El insolente y niño malo de la Fórmula 1 James Hunt sale en la Pole Position seguido de Niki Lauda y Patrick Depailler en el sorprendente Tyrrell P34 de seis ruedas. Tras ellos, otros notables pilotos: Hans Joachim Stuck, Clay Regazzoni, Jacques Laffite o Carlos Pace.

Se da la salida. Vuelta 1 de 14. Clay Regazzoni toma la delantera seguido de Hunt, Jochen Mass y Jacques Laffite. Lauda no sale bien y Regazzoni a mitad de vuelta hace un trompo y cae al cuarto puesto. Vuelta dos, el día clarea y se toma la decisión de montar neumáticos de seco. Cada vuelta al circuito son siete minutos por lo que la decisión ha de meditarse cuidadosamente. Lauda decide entrar y poner slicks de seco. Con tanto baile de boxes ahora es Ronnie Peterson quien lidera la carrera seguido por Mass.

Vuelta 2 de 14. Jochen Mass es ahora líder seguido de Gunnar Nilsson, que no había entrado a cambiar neumáticos, y James Hunt tercero. A Lauda en poco tiempo se le ha complicado notablemente la carrera así que fuerza al máximo su Ferrari 312T2.

Ferrari 312T2

Pero la suerte no va a acompañar a Niki Lauda. Justo antes de encarar la curva Bergwerk, en una variante rápida de izquierdas, el Ferrari, tras pisar el piano levemente, se va de atrás y se empotra contra el muro derecho a una elevada velocidad. El monoplaza medio destrozado, sale despedido contra la pista y comienza a arder tras romperse el tanque de gasolina. Guy Edward evita milagrosamente los restos del Ferrari pero no así Brett Lunger que colisiona frontalmente con el monoplaza.

Son momentos de gran confusión. El Ferrari está envuelto en llamas. Los pilotos Guy Edwards, Harald Ertl y Arturo Merzario, que habían detenido sus monoplazas, intentan sacar a Lauda de los restos pero el fuego se lo impide. Por fin, tras varios minutos, un vehículo de la Organización del Gran Premio llega al lugar del incidente y con un extintor extingue las llamas. Cuando consiguen sacar a Lauda, su estado de salud es muy grave: quemaduras de primer y tercer grado en cabeza y muñecas, varios huesos rotos y pulmones intoxicados por los vapores tóxicos del humo. Un helicóptero le traslada al  hospital Bundeswehr en Koblenz, y de allí es trasladado a la Clínica de Urgencias de Ludwigshafen especializada en quemados. Allí luchó por su vida durante días llegando incluso a recibir la extrema unción.

Seis semanas después del accidente, James Hunt se frota las manos. Con una victoria en Zandvoort, Holanda y un cuarto puesto en Austria, se encuentra sólo a cinco puntos de un Lauda fuera de combate. A mediados de septiembre de 1976, el Mundial llega a Monza y sólo quedan cuatro carreras. Hunt es el máximo favorito hasta que un rumor comienza a extenderse por el paddock. Aunque suene a locura hay quienes dicen que Lauda podría volver a competir sólo mes y medio después de casi dejarse la vida. La noticia es tan sorprendente que ni Ferrari lo tiene previsto. Con un aspecto bastante desmejorado, el piloto austriaco, en un ejemplo de superación como pocos pueden recordarse en el mundo del deporte, volvía a subirse a un monoplaza. Vivir para ver. Ferrari, que había contratado al argentino Carlos Reutemann como sustituto, tuvo que habilitar un tercer monoplaza y competir con tres coches. Lo mejor es que el propio Lauda, aún cubierto de vendajes en la cabeza, marcó el mejor tiempo de los tres en la calificación y en carrera consiguió ser cuarto.

En la última carrera del año, en Monte Fuji, Japón, el ambiente húmedo de la pista y las lluvias pusieron en peligro la celebración del Gran Premio. No obstante, la dirección de carrera optó por iniciarla pese a la oposición de la mayoría de los pilotos. A pesar de que Lauda se jugaba el Mundial con Hunt y le bastaba con ser segundo, decidió abandonar a las dos vueltas tras la salida de pista de John Watson. Al bajarse del monoplaza no dudó en declarar lo siguiente: “my life is worth more than a title”. Mi vida vale más que un Título. Llevaba razón. Para qué jugarse la vida por segunda vez en menos de un año.

A decir verdad, James Hunt lo pasó tremendamente mal para terminar la carrera y proclamarse Campeón del Mundo. No obstante, ser  Campeón significa muchas cosas. Por ello, Hunt se retiró tres temporadas después sin mayores resultados y Niki Lauda ganaría en 1977 y se retiraría como tricampeón mundial y uno de los pilotos más reconocidos y respetados de la historia.

Jackie Stewart, tricampeón del mundo acuñó esta mítica frase sobre el Infierno Verde: “Si te gusta Nurburgring… o no has sido suficientemente rápido, o estás loco”

DAVID ABELLAN FERNANDEZ

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