Porque la suerte del campeón no siempre acompaña. Jochen Rindt

Después de casi dos horas de carrera y sesenta y cinco vueltas, el belga Jacky Ickx cruza la meta seguido del suizo Clay Regazzoni. Ferrari ha conseguido firmar un doblete aprovechando los abandonos de Brabham y Stewart. La carrera no ha estado exenta de polémica. Un perro suelto que cruzó la pista casi crea un serio percance al propio Stewart y demasiado aforo, unas 200.000 personas, ha provocado problemas de seguridad, poniendo en riesgo la celebración  incluso del propio Gran Premio de Fórmula 1. Estamos en México en el Autódromo Hermanos Rodríguez. El héroe local Pedro Rodríguez ha terminado sexto. La polvareda provocada por su presencia determinará la exclusión de ese Gran Premio para el año 1971. Sin embargo, no es eso lo que es noticia. Ni el doblete de Ferrari, ni la retirada definitiva del tricampeón mundial Jack Brabham de la Fórmula 1.

Ese 25 de octubre de 1970 se producía un hecho insólito. Por primera y única vez en la historia ganaba un Mundial de Fórmula 1 un piloto a título póstumo. El triste protagonista de esta historia es Jochen Rindt, piloto de origen alemán y nacionalidad austriaca que jamás pudo levantar su trofeo como campeón.

Retrocediendo un poco en la historia, 1970 es un año lo mismo que los anteriores y los años posteriores, en donde la seguridad en la Fórmula 1 todavía brilla absolutamente por su ausencia tanto en monoplazas como en circuitos y por desgracia, ser un gran piloto no te libraba de poder sufrir un accidente fatal, y si no que se lo digan a Jim Clark, fallecido dos años antes.

Karl Jochen Rindt era un joven de veintiocho años, tímido y poco hablador y sobretodo rápido como pocos en la pista. Compitió durante siete temporadas en la Fórmula 1 debutando en el Gran Premio de Austria de 1964. Pasó tres años compitiendo en la escudería Cooper Car Company sin demasiado éxito aunque fuera de la Fórmula 1 venció en la edición de 1965 de las 24 Horas de Le Mans junto con su compañero Master Gregory a los mandos de un Ferrari 250 LM.

En 1968 abandonó Cooper y fichó durante una temporada con la escudería del australiano Jack Brabham en donde apenas gozó de continuidad por los constantes problemas técnicos del monoplaza. Varios años en vehículos de inferior categoría habían privado a Rindt de conseguir mejores resultados aun cuando ya era muy reconocido y respetado en los circuitos. Como anécdota decir que era propenso a abandonar en carreras si no tenía oportunidad de acabar en los puntos.

1969 en cambio, sería un punto de inflexión en su carrera. La muerte de Jim Clark le abrió las puertas de Lotus, una escudería con mucho potencial merced al siempre acertado diseño de Colin Chapman. Ese mismo año consiguió su primera victoria en Watkins Glen, Estados Unidos, aunque por desgracia no pudo celebrarla debido al accidente sufrido en carrera por su compañero de equipo Graham Hill el cual se fracturó las dos piernas.

La temporada siguiente debía ser la definitiva. Colin Chapman terminó el diseño del Lotus 72, un monoplaza eminentemente ganador. El 10 de mayo de 1970 lograba la primera victoria del año en Mónaco a pesar de salir desde la octava posición. A esa victoria le siguieron Zandvoort, Charade, Brands Hatch y Hockenheimring de forma consecutiva. En aquella época enlazar cuatro victorias consecutivas era muy poco habitual y la ventaja de Rindt en el Mundial de Pilotos era considerable. “Me están saliendo las cosas tan bien, que me da miedo” declaraba entonces. Sin embargo, todo empezó a torcerse en Austria. Salía desde la pole pero su motor dijo basta en la vuelta 21. Por ello, el Gran Premio de Monza debía ser el momento clave para volver a la senda de la victoria y apuntillar el Mundial. El sábado arrancaban los entrenamientos clasificatorios, sin que ocurriese nada extraño. Pero de repente, el Lotus de Rindt que se aproximaba a la curva parabólica a más de 170 km/h comenzó a zigzaguear y en el momento de encarar la curva se estrelló contra las vallas de protección destrozando el monoplaza. Bernie Ecclestone, manager y amigo personal de Rindt comprendió lo sucedido cuando vio que no salía del vehículo. Al llegar al lugar del accidente lo vio inconsciente y sangrando. A pesar de ser trasladado inmediatamente a un hospital nada pudieron hacer por su vida.

Las causas de su accidente siguen siendo difusas. Chapman, en calidad de diseñador fue sometido a juicio pero finalmente fueron inculpados los fabricantes de las piezas defectuosas que supuestamente causaron el siniestro. Al momento de fallecer sólo el belga jacky Ickx podía postularse como rival a pulir la diferencia de puntos que Rindt había conseguido en vida. Sin embargo, una lluviosa y accidentada carrera en Watkins Glen le dejó fuera del podio y sólo le valía ganar en todas las carreras restantes.

Y, volviendo al 25 de octubre de 1970, no había nada que celebrar en el Paddock del circuito. Rindt era Campeón del Mundo con 45 puntos, 5 más que Ickx que no había podido remontar a tiempo. En realidad, ya lo era virtualmente desde la penúltima carrera. Un destrozado Jackie Stewart, amigo personal del piloto entregaba a Nina, la mujer de Rindt el trofeo de Campeón. La cara de ambos lo dice todo.

1970 no fue un buen año para la Fórmula 1. Bruce Mc Laren también se dejó la vida en el Campeonato canadiense y Piers Courage en un accidente en Zandvoort, Holanda, donde Rindt había ganado saliendo desde la pole.

Incluso después de su muerte, Jochen Rindt fue invencible.

 

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