Mayweather vs “Canelo” Álvarez

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La pelea más esperada del año por fin tuvo lugar. Miles de aficionados al boxeo y algunos que no lo son tanto se sentaron delante del televisor para presenciar la tan ansiada contienda. Los más afortunados se dieron cita en el hotel MGM de las Vegas, eso sí, tras pagar una importante cantidad de dólares. Adquiere mayor relevancia esta pelea si se tiene en cuenta que Floyd Mayweather Jr. es un consagrado campeón estadounidense, mientras que Saúl “Canelo” Álvarez es la joven promesa mexicana. No hace falta comentarlo aquí para saber la rivalidad que existe entre ambos países. Además, las fechas coincidían con las festividades mexicanas de la Independencia por lo que en el país había un gran ambiente para presenciar esta contienda. La guerra psicológica comenzaba desde la ceremonia de pesaje en la que ambos boxeadores se miraban fijamente y se lanzaban “dardos” ante los micrófonos de las televisiones.

La pelea transcurrió desde el principio al ritmo que Floyd Mayweather Jr. quiso darle. El defensor del título no tenía la obligación de salir por su rival pues sabía que quien tenía que exhibirse para arrebatar dicho título tenía que ser el “Canelo” Alvarez, por lo que, haciendo gala de una impresionante movilidad y de una guardia un tanto extraña, supo esperar a su rival y atacar en el momento preciso. Por otro lado, como se podía apreciar en la retransmisión y más tarde fue confirmado en palabras de “Canelo”, como todo veterano que se sabe los trucos habidos y por haber, Mayweather también hacia uso de alguna que otra táctica poco respetuosa, como meterle el dedo en el ojo al “Canelo”. Esto sin duda hizo desesperar al joven peleador que perdió los nervios y soltó un golpe bajo a Mayweather, lo cual dio lugar al correspondiente proferir de insultos entre ambos.

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Volviendo a lo deportivo, y reproduciendo aquí las palabras de los comentaristas de televisión que retransmitían la pelea, parecía una contienda entre un toro de lidia y una serpiente. El toro, en este caso el “Canelo”, intentaba cazar a la serpiente, en este símil representada por Mayweather, quien se mostraba demasiado rápida para los toscos movimientos del toro y salía a “picar” en cuanto este descuidaba su guardia. Mayweather demostró ser toda una leyenda boxística y atestó un buen número de golpes a Saúl Alvarez, llevándole incluso a no reaccionar y no cubrirse mientras seguía recibiendo los brutales encontronazos del boxeador estadounidense.

En más de una ocasión se apreciaron los puños de Mayweather impactando claramente en el rostro de “Canelo”, llevando a la desesperación a los seguidores de Alvarez y al júbilo a los del campeón. La única esperanza de “Canelo” era intentar conectar algún golpe que milagrosamente lograse tumbar a su rival. El tiempo pasaba y se hacía evidente que este milagro no llegaría. El mexicano intentaba desesperado cazar a su rival en algún movimiento, pero la guardia de Mayweather y su impresionante habilidad para entrar a golpear y salir del peligro en décimas de segundo lo convertían en un digno campeón difícil de batir.

Tras disputarse los doce rounds, la decisión de los jueces fue más ajustada de lo que se esperado, pero aun así fue favorable para Mayweather y tras oírse la famosa frase “el ganador y todavía campeón…” las gargantas de los seguidores del estadounidense se hicieron oír y comenzaron los festejos en la ciudad del pecado. Festejos a los cuales se unieron Justin Bieber y Lil Wayne, conocidos amigos de Mayweather. Por su parte, los aficionados mexicanos se quedaron desolados, aunque esto no impidió que siguieran festejando su día de independencia, tal vez pensando que esta derrota hará madurar al “Canelo” y dada su corta edad, 23 años, pueda volver a disputar un título mundial y esta vez ganarlo.

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ANDER JAVIER AGUIRRE CARRIÓN

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Roberto Durán. Manos de piedra

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Considerado como uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos y quizás el mejor en pesos ligeros, Roberto Durán Samaniego, nacido en El Chorrillo, Panamá el 16 de junio de 1951, fue apodado como “Manos de Piedra” debido a la fiereza con la que soltaba sus increíbles golpes que mandaban a la lona a sus rivales. También destacó especialmente por su velocidad de movimientos, ayudado por su impresionante forma física, lo que le brindaba una defensa casi imposible de traspasar. Si a estas dotes físicas les añadimos una inteligencia para pelear fuera de lo normal, que le permitía desgastar a sus rivales para asestarles el golpe perfecto en el momento adecuado, obtenemos como resultado un magnífico boxeador. La infancia de Duran no fue fácil, ya que creció en un barrio humilde y pronto dejó los estudios. Sin embargo, Cándido “Chaflán” Díaz, conocido de la región, impidió que Durán se convirtiese en un niño problemático introduciéndolo en el mundo del boxeo. Alrededor de este deporte “Manos de Piedra” Durán pasó el resto de su vida y pronto desarrolló un talento que dejó perplejos a todos.

Como todo boxeador, los inicios de Durán tuvieron lugar en el boxeo amateur, ganando algunos combates y prometiendo un gran futuro. Sin embargo, el paso a boxeo profesional se dio relativamente pronto en la vida de “Manos de Piedra” y en 1968, con tan solo 16 años, comenzó su andadura como boxeador profesional. Al principio, Durán no tenía agente de prensa ni representante y aun así consiguió una racha de 21 victorias consecutivas sin ningún tipo de ayuda profesional especializada. Este hecho hizo que un personaje adinerado como Carlos Eleta comprase sus derechos y le presentase con entrenadores con experiencia para que le catapultasen hacia lo más alto en el panorama boxístico, puesto que ya se veía que Durán tenía cualidades para ello. Los elegidos para entrenar a “Manos de Piedra” fueron Ray Arcel, quien ya había entrenado con anterioridad a leyendas de la talla de Benny Leonard, Tony Zale o Ezzard Charles, y por otro lado Freddie Brown, quien fue parte importante en la preparación de Rocky Marciano, además de ser discípulo de Charlie Goodman.

El 26 de junio de 1972, a la edad de 21 años, tras 30 victorias seguidas, 19 de ellas por K.O., “Manos de Piedra” Durán saltaría a la fama internacional al conseguir vencer en trece asaltos al hasta entonces campeón de los pesos ligeros Ken Buchanan en el Madison Square Garden de Nueva York. Aunque fue una pelea apretada, parecía en todo momento que Duran llevaba la iniciativa y el mayor número de golpes. Finalmente, en el decimotercer asalto, “Manos de Piedra” golpeó tan fuertemente a Buchanan que el antiguo campeón flaqueó y se quedó de rodillas en el ring, aunque no llegó a desplomarse en el mismo, lo que hubiera supuesto el K.O. definitivo. El árbitro, por su parte, considerando que Duran llevaba ventaja sobre su oponente y eventualmente ganaría el combate por puntos y, temiendo que Buchanan fuese a perder tiempo exagerando el golpe sufrido para que sonase la campana y pudiese recuperar aliento, decidió dar por finalizada la pelea declarando ganador y nuevo campeón a “Manos de Piedra” Duran.

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Como campeón del mundo en 135 libras, Durán defendió su título en doce ocasiones y peleó un total de 20 peleas más sin implicar dicho título. De estos 32 compromisos, sólo sufrió una derrota en una pelea que no implicaba la disputa del campeonato ante el puertorriqueño Esteban Dejesus tras decisión unánime después de diez asaltos. Sin embargo, en la revancha, esta vez con el título de campeón de los pesos ligeros en disputa, Duran no dio tregua a su rival y consiguió vencerle por K.O. tras once asaltos. Finalmente, en una tercera pelea contra el propio Dejesus por la unificación del título de los pesos ligeros, celebrada el 21 de enero de 1978 en el Ceasar’s Palace de Las Vegas, Duran se encontraba en el punto álgido de su carrera y combinaba movimientos brillantes con dotes boxeadoras excelentes. El arte de “Manos de Piedra” recordaba a los boxeadores de antaño. Duran consiguió vencer a Dejesus por K.O. en el décimosegundo asalto manteniendo y unificando su título de pesos ligeros.

Más tarde, el 22 de julio de 1979, Duran se enfrentaría al antiguo campeón del peso welter, el mexicano Carlos Palomino, quien era un peleador potente de 147 libras. Sin embargo, Duran se impuso por decisión unánime tras diez asaltos. Palomino declararía que era muy difícil golpear a “Manos de Piedra” debido a su gran velocidad y poderío físico. Duran ya se medía en la categoría de peso welter y no tardaba en llegar su oportunidad de pelear por el título de dicha categoría. Finalmente, esa oportunidad le llegaría el 20 de junio de 1980 en el estadio Olímpico de Montreal, Canadá, donde se enfrentaría a la leyenda y hasta entonces invicto Sugar Ray Leonard. En una pelea trepidante por ambos boxeadores, Duran consiguió llevar el peso de la contienda a su terreno e infligir un daño importante en su oponente, a tal extremo que, cuando sonó la campana dando por concluido el último asalto, no había nadie que dudara que “Manos de Piedra” había sido el vencedor de dicha pelea. Los jueces así se decantaron en su decisión unánime y Duran se convirtió en nuevo campeón del peso welter.

A pesar de este éxito, la fama de Roberto Duran sufriría un revés en su siguiente pelea que sería una revancha contra Sugar Ray Leonard. Esta contienda se celebraría unos meses más tarde que la primera, esta vez en el Superdome de Nueva Orleans. Durante el desarrollo de la misma, Leonard adoptó una actitud hostil contra “Manos de Piedra” llevando a cabo burlas y movimientos extraños. A pesar de ello, Duran casi no sufría daños físicos. En el octavo asalto, sin embargo, Duran tiró la toalla inexplicablemente y abandonó el combate. Hubo mucha polémica en torno a esta decisión e incluso hubo quien pensó que “Manos de Piedra” se había dejado perder como consecuencia de una oferta económica. La versión oficial dice que Duran no quiso pelear más con Leonard al considerar que este se estaba burlando de él. Textualmente se dice que Duran comentó: “No quiero pelear más con este payaso”. A lo que alguien de su cuerpo técnico profirió la frase de “No más”, que a la postre se haría famosa recordando esta pelea tan polémica.

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Parecía que esta segunda pelea contra Leonard y la forma en la que finalizó traerían consigo la debacle deportiva de “Manos de Piedra”. Los combates subsiguientes no hicieron sino aumentar este ambiente de pesimismo en torno a la figura de este púgil. Tanto es así que primero Duran perdería por decisión unánime ante el veloz puertorriqueño y tres veces campeón Wilfred Benítez por el título de peso semi-ligero y posteriormente sufriría un durísimo revés ante el británico Kirkland Liang, en lo que fue considerada la mayor sorpresa boxística del año 1982. Parecía que la carrera de “Manos de Piedra” estaba en un descenso sin frenos. Entonces Duran resurgió como sólo él sabe hacerlo para conseguir mantenerse en la pelea por los títulos del boxeo. Primero vencería por K.O. al ex campeón del peso welter de la Asociación de Boxeo (WBA), el mexicano Pipino Cuevas en cuatro asaltos. Después pelearía una vez más por un título de campeón del mundo. Esta vez por el peso semi-ligero enfrentando al estadounidense Davey Moore, en ese momento con récord de imbatibilidad. Esta pelea fue una muestra de la experiencia de Duran que, a pesar de estar peleando contra un púgil más joven y con mejor forma física que “Manos de Piedra”, dominó el combate en todo momento y asestó golpes mortales al cuerpo de Moore para finalmente vencer plácidamente este combate y hacerse con un nuevo título mundial.

A pesar de haber vuelto a la escena del boxeo mundial, Duran ya contaba con una edad avanzada y su boxeo no era el de antes. Esto tuvo como lugar que pronto perdiera el recién adquirido título de campeón del mundo de peso semi-ligero, así como que sufriera un buen número de derrotas, no sin antes conseguir obtener otras tantas victorias importantes. La última victoria de renombre que consiguió “Manos de Piedra” fue contra el estadounidense Iran Barkely en la disputa del peso medio, celebrada en Atlantic City el 24 de febrero de 1989. Con 37 años Duran llevaba a cabo la que a la postre consideraría “la mejor pelea de su vida”. Enfrentaba a un rival más joven y en mejor forma física que él, que, además, venía de obtener una fascinante victoria por este mismo título mundial contra Thomas Hearly, el único púgil que había conseguir derrotar por K.O. a Duran en sus mejores épocas. Duran utilizó todo su arsenal boxístico, recurriendo a su defensa cerrada, que incluía hábiles movimientos de cabeza para evitar ser golpeado, mientras se defendía con poderosos contraataques en el momento en el que su rival se encontraba desprevenido por estar atacando. Sin embargo, la defensa de Duran no era la de antaño y en el séptimo y octavo asalto recibió sendos impactos brutales de Barkley que hubiesen tumbado con total seguridad a casi cualquier púgil de esa edad y estado físico. Sin embargo, no podrían con “Manos de Piedra”, quien demostró tener una espectacular resistencia a los golpes y se mantuvo firme. Duran continuó la pelea y en el decimoprimer asalto asestó una conexión de golpes a un Barkley ya cansado que terminaron por mandarle contra la lona. A pesar de ello, el estadounidense volvería, pero la decisión ya estaba decantada a favor de Duran.

A la edad de 40 años, Duran continuaba peleando a un buen nivel, aunque no era el de antes, y perdió algunos combates por decisiones polémicas contra Vinny Pazienza primero y Hector Camacho Sr. después, no sin antes conseguir algunas victorias importantes. Finalmente, el 14 de julio de 2001, Roberto “Manos de Piedra” Duran se subiría por última vez a un cuadrilátero, aunque esta fuese una nueva derrota contra Hector Camacho Sr. significaba el final de una leyenda que llegó a lo más alto viniendo desde un barrio muy humilde. Roberto Duran se encuentra siempre en las quinielas de mejores boxeadores del siglo XX por sus habilidades boxeadoras que siempre serán recordadas por todos aquellos que tuvieron la fortuna de verlo boxear en vivo y por aquellos que lo rememoran a través de los recuerdos que han dejado sus vídeos grabados.

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRIÓN

Julio Cesar Chávez. El boxeador invencible

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Sin duda el mejor boxeador que ha dado México y uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos. Julio Cesar Chávez se consagró campeón mundial en tres divisiones distintas, dos de ellas unificándolas, a lo largo de sus veinticinco años de carrera con un récord de 115 peleas, 107 de ellas saldadas con victoria, de las cuales 86 por k.o., 6 derrotas y 2 empates. Julio Cesar nació el 12 de julio de 1962 en Ciudad Obregón, Sonora, ubicada en el norte de la República Mexicana. Su padre trabajaba en el ferrocarril y él y sus nueve hermanos vivían en un ferrocarril abandonado que tomaron por casa. Desde que él era pequeño, su familia se instaló en la ciudad de Culiacán, Sinaloa en busca de un mejor futuro. Es en esta ciudad es donde empieza a desarrollar sus habilidades en el boxeo ya que a temprana edad comenzó a pelear como aficionado. El boxeo aficionado no duró demasiado para Chávez y pasó al profesional, en donde debuta el 5 de febrero de 1980 en la ciudad de Culiacán a la edad de 17 años. Ganaría esta pelea a Andrés Félix por k.o. en seis rounds. Ese año, además, pelearía en un total de diez ocasiones, saldando todas ellas con victoria, seis de ellas por k.o.

En los años siguientes, Chávez marcaría un ritmo de peleas y victorias impresionante enfrentándose hasta en un total de 24 ocasiones a rivales y venciendo por k.o. en 23. Una de ellas, ante Miguel Ruiz, fue calificada en un principio como derrota por descalificación  puesto que Chávez conectó el golpe que tumbó a Ruiz una vez había sonado la campana que decretaba el final del primer asalto. Sin embargo, la decisión fue modificada unas horas después por la comisión de boxeo dando validez al k.o. anteriormente mencionado. A finales de 1982 y en 1983, Chávez ya peleaba a escala internacional, siendo su primera salida a Estados Unidos para pelear ante Jerry Lewis en Sacramento, California, ganando por k.o en seis rounds. Posteriormente saldría a pelear a Puerto Rico y Los Ángeles para otros tantos enfrentamientos saldados con victorias. En 1984, Chávez ganó dos combates más por k.o, situando su récord en un impresionante 43-0, 37 de ellos por k.o., lo cuál le brindó la oportunidad de pelear por el Título del Mundo de peso superpluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), o menos de 130 libras, título que había quedado vacante tras el paso de Hector “Macho” Camacho a una división mayor. La gloria aguardaba por primera vez a Chávez en el Auditorio Olímpico de Los Ángeles el 13 de septiembre de 1984. Su rival era el también mexicano Mario “Azabache” Martínez. La pelea fue trepidante, viéndose golpes de todo tipo. Ante el apoyo de muchos aficionados que veían a Chávez como una gran promesa, la victoria se decantó a su favor cuando el referee John Thomas detuvo el combate por encontrarse Martínez incapacitado para seguir luchando al finalizar el octavo round. Chávez era por primera vez campeón del mundo.

jcchavez2Una vez se coronó campeón mundial, Chávez hubo de defender su título en 1985 en tres ocasiones, una especialmente importante contra Roger Mayweather, a quien venció por k.o. en dos rounds en la que fue su primera pelea en Las Vegas, Nevada. En 1986, por su parte, tuvo que defender el título en cuatro ocasiones, dos de ellas en el Madison Square Garden de Nueva York. La última de ellas ante el dominicano Juan Laporte se saldó con un triunfo a los puntos. En 1987, por su parte, la defendió un total de siete ocasiones, incluyendo victorias sobre el brasileño Francisco Tomás da Cruz y el dominicano Danilo Cabrera. Después de todas estas defensas del título, Chávez decidió subir de categoría para afrontar nuevos retos. Pelearía por el título de peso ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) contra el entonces campeón de la categoría, el puertorriqueño Edwin Rosario. Esta pelea estuvo marcada por las declaraciones de guerra de ambos púgiles previas a la contienda. Esta confrontación tuvo lugar el 21 de noviembre de 1987 en Las Vegas. Chávez resultó vencedor después de once asaltos tras decisión técnica, consiguiendo así su segundo Título Mundial.

 En 1988, después de defender su título en algunas peleas, Chávez tuvo la oportunidad de enfrentar al campeón de la misma división, pero en este caso de la CMB, José Luis Ramírez, con el objetivo de unificar los títulos, es decir, el que resultase vencedor ostentaría el título de peso ligero tanto de la AMB como de la CMB. Ramírez era, como Chávez, originario de Sonora, y había desarrollado su vida en Culiacán. Además, tenían ambos una buena relación, puesto que habían compartido el mismo gimnasio para entrenar. En la pelea, Chávez empezó recibiendo muchos golpes, pero según avanzaba el combate, se encontraba mejor y conseguía conectar un mayor número de puñetazos, lo que le otorgaba puntos de cara a la decisión final. En el undécimo asalto, los púgiles sufrieron un choque de cabezas que, debido al mal estado en el que quedaron físicamente, la pelea debió darse por concluida y el vencedor por puntos fue Julio Cesar Chávez, quien se alzaba de esta manera con los títulos de peso ligero de la AMB y de la CMB. Sólo seis meses más tarde, Chávez se encontraba en un estado de forma y un nivel de boxeo óptimos para subir de categoría y retar al campeón del peso superligero de la CMB, Roger Mayweather, a quien ya había superado en otras ocasiones, aunque en divisiones menores a aquella. Mayweather poseía un físico más imponenente que Chávez, sin embargo, su movilidad y velocidad fueron superiores y, tras el undécimo asalto, Mayweather ya no volvió al ring y la victoria y por tanto el título de peso superligero fue otorgada a Chávez, quien se convertía en el primer mexicano en ostentar tres títulos mundiales distintos, superpluma, ligero y superligero.

La historia de Julio Cesar Chávez se convertiría en leyenda gracias a combates como el que le enfrentaría el 17 de marzo de 1990 en el hotel Hilton de Las Vegas al también invicto Meldrick Taylor. Taylor ostentaba el  título de campeón superligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), por lo que la pelea servía para unificar ambos títulos. Taylor había sido el campeón olímpico en 1984 y tenía una técnica muy depurada. Pronto supo utilizar sus golpes para ponerse por encima en los puntos sobre Chávez. Sin embargo, a falta de tres minutos para que sonara la campana del duodécimo round y finalizase la contienda, y estando arriba en los puntos, Taylor decidió erróneamente intercambiar golpes con Chávez. Esto supuso su perdición, ya que a falta de 17 segundos para finalizar la contienda, Julio Cesar conectó un espectacular derechazo cruzado al rostro de Taylor que le mandó a la lona de la cual se levantaría visiblemente afectado por el golpe recibido. Ante tal panorama, el referee de la contienda decidió dar por imposibilitado para boxear a Taylor y por tanto declarar campeón a Chávez cuando quedaban escasos segundos para la finalización de la contienda que probablemente hubiese ganado Taylor en una decisión de los jueces. Así, Chávez se hacía con el título unificado superligero. Además, la pelea fue declarada como la mejor del año y una de las mejores de la década.

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Chávez tuvo que defender este título en innumerables ocasiones, de las cuales las más recordadas fueron sin duda la pelea acaecida el 19 de septiembre de 1992 ante Hector “Macho” Camacho y la ocurrida el 20 de febrero de 1993 contra Greg Haugen. La primera estuvo llena de polémica debido a las duras declaraciones que ambos púgiles profirieron entre ellos. Se celebró en Las Vegas y fue pago por evento, lo que significó una fuente de ingresos económicos importante. La batalla en sí fue poco lúcida, Chávez logró conectar algunos golpes, sobre todo en el ojo izquierdo de Camacho, pero en ningún momento llegó a tumbarle y hubo de decidirse por votación de los jueces, quienes otorgaron la victoria a Chávez por decisión unánime. La otra pelea contra Haugen resultó ser más fácil de lo que se creía en un primer momento y Chávez consiguió derrotarle por k.o. técnico en cinco rounds. Lo que obtuvo más trascendencia, sin embargo, fue que la pelea se disputó en un abarrotado Estadio Azteca en la capital de México, registrándose un aforo total de 132, 274 espectadores, todo un récord mundial de aforo para una pelea de boxeo.

Al llegar a la edad de 31 años, comenzaría el declive de Julio Cesar Chávez. Su siguiente reto fue el de subir de categoría e intentar arrebatar el título de peso welter de la CMB a Pernell Whitaker el 10 de septiembre de 1993 en el Alamodome de San Antonio. La velocidad de Whitaker desarmó a Chávez y, aunque este se vio superado en todos los aspectos, su calidad de invicto no sufrió un revés puesto que los jueces decidieron dar un empate técnico, lo cual fue considerado por los críticos como muy generoso para Chávez. De esta manera, no pudo hacerse con el título de peso welter de la CMB. Chávez volvería a defender su título de peso superligero y tras conseguirlo de forma efectiva en un combate contra Andy Holligan celebrado en Puebla, finalmente acabaría su racha de invicto y sería derrotado y su título arrebatado por Frankie Randall el 29 de enero de 1994. Chávez sufrió su primera caída en su carrera en el round undécimo del combate y la decisión de los jueces otorgó la victoria a Randall, lo cual supuso el perder su título y el fin de una racha de catorce años invicto.

Chávez volvería a recuperar su título de peso superligero tan solo tres meses y medio después, esta vez sí conseguiría derrotar a Frankie Randall en ocho asaltos. Por su parte, defendería este título hasta en cuatro ocasiones, incluyendo una revancha contra un desmejorado Meldrick Taylor y la victoria por decisión unánime contra el keniano David Kamau en septiembre de 1995. Sin embargo, Chávez perdería definitivamente su título el 7 de junio de 1996 contra un joven Oscar de la Hoya, quien le superó en apenas cuatro asaltos, cuando el referee detuvo la pelea. Chávez alegó que un corte en su ceja izquierda sufrido durante el entrenamiento mermó sus capacidades y no pudo pelear adecuadamente. Por ello, Chávez más tarde intentaría reconquistar el título de peso superligero, esta vez contra Miguel Ángel González, ya que De la Hoya había subido de división. La pelea tendría lugar en la Plaza de toros de México en marzo de 1998 y el resultado sería el de empate técnico, con lo que Chávez no pudo alzarse con el título que había perdido. Por su parte, también intentó la revancha contra De la Hoya en septiembre de ese mismo año por el título de peso welter. Chávez se retiraría en el noveno asalto acusando los innumerables golpes que recibió durante la pelea. Tras ganar algunas peleas en 1999, Chávez intentó reconquistar el título de peso superligero, esta vez ante el ruso-australiano Kosta Tszyu, en julio de 2000, siendo derrotado por k.o. en seis asaltos. Tras varios combates meramente de despedida en los siguientes años, Chávez colgó los guantes con un impresionante récord de 107 victorias, 86 de ellas por k.o., 2 empates y tan sólo 6 derrotas, obteniendo tres títulos distintos, dos de ellos unificados, y siendo uno de los mejores boxeadores libra por libra y sin duda, hasta hoy, el mejor púgil mexicano de todos los tiempos.

 

ANDER JAVIER AGUIRRE CARRION